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De todo lo dicho se deduce que una reducción simplista está fuera de lugar. Aunque se tiende a

considerarla como obra dramática, en realidad ningún género literario se adecua por sí solo a las

características de la obra.

Fuentes

Fernando de Rojas era un gran lector, como testimonia el inventario de los libros que poseyó (los

cuales se incluyen en su testamento). Las fuentes de su magna obra no son populares, sino cultas;

sin embargo, no hay que menospreciar, como se suele hacer habitualmente, la experiencia vital del

autor como abogado, que posiblemente le puso en contacto con el mundo criminal.

Entre las fuentes cultas hay que distinguir primero las obras con las que La Celestina posee sólo

coincidencias fortuitas (Museo, Teócrito o Safo). Muchos autores citados no lo son directamente,

sino que sus palabras llegan a través de fuentes indirectas o por imitadores y comentadores

(Menandro, Epicuro o Heráclito). Un ejemplo de esto es el tema de la imperfección de la mujer, el

cual puede venir de Aristóteles, pero que es a su vez un tópico literario medieval tan frecuente como

el carpe diem, que aparece también en la obra. Por otra parte, el personaje de la lena (tercera o

alcahueta) es muy habitual en el Ars amandi de Ovidio y en clásicos como Séneca, Plauto y

Terencio.

Sí es determinante y fundamental en la obra de Rojas la obra filosófica del humanista Francesco

Petrarca, y en concreto el De remediis utriusque Fortunae, que aparece citado 99 veces y que el

autor conocía a través del Index o extracto de sus obras.

Por otra parte, y en cuanto al argumento de la obra, existían los precedentes de Paulus (1390) de

Pier Paolo Vergerio, la Commedia Poliscena de Leonardo Bruni, la Historia duobus amantibus del

cardenal Enea Silvio Piccolomini (una obra erótica del que luego sería papa), y la Elegia di

madonna Fiammeta de Giovanni Boccaccio, además de comedias humanísticas en latín de la Edad

Media como el Pamphilus.

En cuanto a las huellas castellanas, encontramos a los dos arciprestes: Alfonso Martínez de Toledo

y Juan Ruiz (posiblemente el Libro de buen amor no lo conoció directamente, sino que tendría

comunidad de fuentes en el Pamphilus), la Crónica General, el Tristán de Leonís, la Cárcel de

amor y las obras de Juan de Mena, Jorge Manrique, y Juan del Encina.

Estructura

Hemos de señalar, para comenzar, que la división externa de la obra en actos no tiene un verdadero

significado estructural. Atendiendo a la acción, sin embargo, podemos decir que se divide en dos

partes y un prólogo.

Prólogo: encuentro de Calisto y Melibea en la escena I.

 Primera parte: intervención de Celestina y los criados y muerte de éstos. Primera noche de

 amor.

Segunda parte: tema de la venganza. Segunda noche de amor. Muerte de Calisto, suicidio

 de Melibea. Llanto de Pleberio.

La crítica medievalista María Rosa Lida de Malkiel señala la estricta y cuidada motivación de toda

la trama en un plano realista, así como la relación causa-efecto de los acontecimientos. La escena

inicial es desconcertante, pero dota a la obra del carácter dramático necesario para este primer

encuentro y para el violento rechazo que conlleva. Su función es la de desencadenante. Pocos son

los hechos que escapan de esta relación causa-efecto para sorprender al lector o a los personajes.

El esquema de la acción es el de una serie de consecuencias encadenadas (relaciones de causa-

efecto) que corresponden al patrón estructural de la «cuenta presentada» de Georg Lukács, según la

cual más tarde o más temprano hay que pagar por nuestros actos.

La repetición de motivos trae la simetría que ordena la obra. Esto se funde con otro principio de

ordenación aún más poderoso: la anticipación del fin. Todos los símbolos parciales se ordenan hacia

el desenlace final.

Otro crítico, Morón habla de una línea estructural:

acto I.................pecado

 actos II-XIV........pérdida de la hacienda

 actos XV-XVIII.....fama

 acto XIX.............vida y alma

 actos XX-XXI.......recapitulación

Con los 5 actos añadidos, quedan más profundamente motivados el carácter de Melibea y la muerte

de Calisto.

Lo que subyace en la estructura de La Celestina para Humberto López Morales es una novela

amatoria de tono caballeresco y simbólico en el primer acto (tópico del joven que, persiguiendo un

ave encuentra a una bella joven) sobre la cual Rojas trabaja una concepción diametralmente

opuesta, cambiando hacia un tono de realismo psicológico y un ambiente burgués de tintes muy

concretos.

Temas

Los temas de la obra (que señalan y marcan los prólogos, en vistas a orientar la interpretación de la

obra en su tiempo) los declara el mismo titulillo introductorio:

Compuesta en reprensión de los locos enamorados que, vencidos de su desordenado apetito, a sus amigas

llaman y dicen ser su Dios, asimismo hecha en aviso de los engaños de las alcahuetas e malos e lisonjeros

sirvientes

De lo cual se deduce su fin educativo de atacar el loco amor o apetito de lo material (amor a la

carne, amor al oro) y la corrupción que trastorna el orden social humano y divino. Sin embargo,

subyace una temática filosófica expresa en el segundo prólogo de la obra, y extraída de las obras

filosóficas de Francesco Petrarca que tanto leyó el autor, quien, como abogado, tenía una

concepción muy litigiosa del mundo: Todas las cosas ser criadas a manera de contienda o

batalla...: el mundo de los señores se contrasta con el de los siervos, el de los viejos con el de los

jóvenes, el masculino con el femenino, el idealismo con el materialismo y el lenguaje mismo

popular con el culto.

A esto se reducen los temas principales: el amor, la muerte y la codicia (distintas versiones según

los personajes). El tema del amor es el eje determinante de la obra y suscita el comportamiento de

todos los personajes, los dos únicos personajes que no resultan víctimas del amor son Pleberio y

Alisa (los padres de Melibea). El modo de presentar el amor en "La Celestina" es complejo,

ambiguo y a veces contrario a las ideas tradicionales recibidas por los jóvenes. En esta obra pone en

tela de juicio los valores sociales propios de la literatura amorosa tradicional, donde se mantenía

una separación de clase social. En esta tradición la clase alta se le atribuía el refinamiento y las

doctrinas, frente al amor que las capas bajas eran incapaces de experimentar. El tema del amor es

tratado de formas distintas: El primer tipo de amor que encontramos es el amor cortés del que se

hace una parodia en la obra. Calisto no tiene en absoluto la paciencia del amante cortesano, ni

guarda el secreto de sus relaciones amorosas, y la divinización de Melibea le lleva hiperbólicamente

a convertirla en "su Dios". En realidad, la relación amorosa entre Calisto y Melibea más parece

propia del amor romántico, y apasionado que del amor cortés. Todo parece indicar que se trata de

una concepción estética del amor. El amor de Sempronio y Pármeno por Elicia y Areusa está claro

que procura el goce físico.

Calisto y Melibea utilizan un lenguaje más ideal y literario que suele ser una muestra del lenguaje

amoroso que durará hasta el siglo XVIII, e incluso se podría interpretar como una burla de dicho

lenguaje que solo sirve para encubrir intenciones y deseos concretos. Otro tipo de amor que se trata

en "La Celestina" es el llamado "loco amor", este amor apasionado no se distinguía de la lujuria y

era una manifestación auténtica de la locura. Calisto posee una locura real y sus actuaciones y

palabras, exhiben un personaje con todas las características de un loco de verdad. Melibea, una vez

admite la pasión amorosa para con Calisto, también se comporta como persona loca y no vacila en

poner en peligro tanto su fama como la de sus padres, introduciendo a su amante de noche en su

huerto y desechando todas las moralidades propias de una muchacha de estirpe aristocrática. El

último tipo de amor sería el "amor como sexualidad". En este tipo de amor es Celestina la que,

basándose en lo que ha aprendido a lo largo de su vida dedicada al amor ilícito, es la encargada de

proferir juicios y consejos relacionados con amor y sexualidad. Para la vieja, amor y acto sexual son

términos intercambiables. Celestina pasa por alto la doctrina ortodoxa, porque piensa que la idea de

las finezas del amor cortés son meros gestos hipócritas, mediante los cuales, hombres y mujeres

aparentan una sensibilidad por las cosas amorosas. La sexualidad no es cosa privada. Así, la vieja

quiere asistir de testigo al acto sexual entre Pármeno y Areusa, y Melibea, ya loca de amor, no halla

inconveniente en que su criada Lucrecia esté presente en el huerto mientras hace el amor con

Calisto. Las trágicas consecuencias de este amor confirman la interpretación moral de la obra.

Francisco José Herrera señala que, como motor, la codicia y la avaricia sustituye en los personajes

de clase baja a la furia amorosa de los de la clase alta.

En cuanto al tema de la magia, hay opiniones contrapuestas en cuanto a su importancia dentro de la

obra. Para Lida De Malkiel es una nota de la época un tanto ingenua a la que no hay que dar más

importancia. Sin embargo, para autores como Petriconi, Maravall o Russel tiene una función

importante en el desarrollo, alcanzando la categoría de elemento integral; Celestina cree en la

eficacia de sus artes y la pasión de Melibea es producto de los conjuros de Celestina. Asensio y

Gilman niegan la existencia del 'tiempo implícito' al decir que el cambio psicológico de Melibea se

produce por las malas artes de Celestina. La intención de Rojas sería alertar contra este mundo, real

y activo en su tiempo.

Argumento

La obra comienza cuando Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa, adonde ha

entrado a buscar un halcón suyo, y la requiebra. Esta lo rechaza, pero ya es tarde, ha caído

violentamente enamorado de Melibea.

Por consejo de su criado Sempronio, Calisto recurre a una vieja prostituta y ahora alcahueta

profesional llamada Celestina quien, haciéndose pasar por vendedora de géneros diversos (peines,

alfileres, ovillos, afeites, hierbas e incluso oraciones, género este que es el que compra Melibea: una

oración contra el dolor de muelas), puede entrar en las casas y de esa manera puede actuar de

casamentera o concertar citas de amantes; Celestina también regenta un prostíbulo con dos pupilas,

Areusa y Elicia.

El otro criado de Calisto, Pármeno, cuya madre fue maestra de Celestina, intenta disuadirlo, pero

termina despreciado por su señor, al que sólo le importa satisfacer sus deseos, y se une a Sempronio

y Celestina para explotar la pasión de Calisto y repartirse los regalos y recompensas que produzca.

Mediante un pacto con el diablo, Celestina, consigue que Pármeno se ponga de su parte ya que hace

que una de sus pupilas lo enamore y que Melibea se enamore de Calisto por la misma magia y como

premio recibe una cadena de oro, que será objeto de discordia, pues la codicia la lleva a negarse a

compartirla con los criados de Calisto; éstos terminan asesinándola, por lo cual se van presos y son

ajusticiados.

Las prostitutas Elicia y Areusa que han perdido a Celestina y a sus amantes, traman que el fanfarrón

Centurio asesine a Calisto, pero éste en realidad sólo armará un alboroto. Mientras, Calisto y

Melibea gozan de su amor, pero al oír la agitación en la calle y creyendo que sus criados están en

peligro, Calisto salta el muro de la casa de su amada, cae y se mata. Desesperada Melibea se suicida

y la obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea, quien perdona a los amantes.

Personajes

Hace Rojas un poderoso trazo de sus personajes, que aparecen ante el lector dotados de vida, con

profundidad psicológica, son seres humanos con una caracterización interna excepcional, lo que los

aleja de los 'tipos' tan usuales en la literatura medieval.

Sin embargo, algunos críticos sólo han visto en ellos alegorías o esquematizaciones. Gilman llega a

negar la posibilidad de analizarlos como personajes al creer que Rojas se limitó a escribir diálogos

en los que los interlocutores responden a una situación dada, la hondura sicológica sólo se podría

argumentar mediante elementos extratextuales.

Lida de Malkiel habla de objetividad; así, distintos personajes juzgan a otro de diferente manera. En

cuanto a las contradicciones de conducta se dan porque Rojas ha humanizado a sus personajes.

Un rasgo común de todos los personajes (tanto en el mundo de los señores como en el de los

criados) es su individualismo, su egoísmo, su falta de altruismo. Pero no se acartonan, sufren

cambios en ocasiones. El tema de la codicia ha sido tratado por Francisco José Herrera en un

artículo sobre la ganancia en materia celestinesca (es decir, en todas las obras del ciclo de La

Celestina, incluyendo imitaciones, continuaciones...), donde señala que el motivo que mueve a las

alcahuetas y a los criados es 'la avaricia y la rapiña' respectivamente, frente a los motivos de los

señores, que serían la furia amorosa y la defensa del honor familiar y social. El provecho privado de

los personajes de clase baja, sustituye en fuerza y presencia al amor en la clase alta.

Fernando de Rojas gusta de crear los personajes en parejas para ayudarse a construir el carácter de

cada uno por medio de relaciones de complementariedad y oposición. Así, se constituyen a lo largo

de la obra dos grupos de personajes opuestos, los siervos y los señores, y en ambos grupos los

personajes se agrupan por parejas: Pármeno y Sempronio, Tristán y Sosia, Elicia y Areusa, en el

mundo de los siervos; Calisto y Melibea, Pleberio y Alisa, en el mundo de los señores. Solamente

Celestina y Lucrecia no tienen correspondencia, pero es porque su oposición es vertebral en la

historia: Celestina constituye el elemento catalizador de la tragedia, al representar el desenfreno

vital, mientras que Lucrecia, criada de Melibea, representa el extremo de toda represión. En ese

sentido, el personaje del bribón Centurio añadido a la segunda versión de la obra resulta un añadido

poco funcional, aunque tiene algo que ver en los desórdenes que llaman la atención de Calisto y

hacen que se mate.

Celestina es el personaje más sugestivo de la obra, hasta el punto de que acabó por dar el título a la

obra; es un personaje pintoresco y vívido, es hedonista, avara y vital. Conoce a fondo la psicología

del resto de los personajes, haciendo que incluso los reticentes con sus planes cedan a ellos. Sus

móviles son la codicia, el apetito sexual (que sacia facilitando e incluso presenciando) y amor al

poder psicológico. Representa un elemento subversivo dentro de la sociedad: se siente

comprometida a propagar y facilitar el goce sexual. En cuanto a la magia, ver el apartado de los

temas. Se inspira en el personaje de la alcahueta que ya había aparecido en las comedias romanas de

Plauto y a lo largo de la Edad Media en obras como el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz,

Arcipreste de Hita (el personaje conocido como Urraca la Trotaconventos) y en obras latinas e

italianas como la Historia duobus amantibus de Enea Silvio Piccolomini o la Elegía de madonna

Fiammeta de Giovanni Boccaccio. Antaño fue una meretriz, ahora se dedica a concertar

discretamente citas amorosas a quien se lo pide al mismo tiempo que utiliza su casa para que las

prostitutas Elicia y Areusa puedan ejercer su oficio. Utiliza para penetrar en las casas el artificio de

vender afeites, hierbas, ovillos y adornos para las mozas; como alcahueta considera estar haciendo

un oficio útil y como tal tiene su orgullo profesional. Le gusta el vino y es diabólicamente

inteligente y utiliza su experiencia para manipular psicológicamente a los demás, pero sin embargo

nubla su entendimiento el defecto de la codicia. Además es una bruja y hechicera que hace un pacto

con Plutón, máscara pagana que encubre en realidad al demonio, y en la Tragicomedia las adiciones

de Rojas subrayan este hecho.

Calisto es un joven a quien solamente le preocupa satisfacer sus deseos, atropellando a quien sea

para conseguirlo. Su cinismo le hace despreciar la sinceridad de su criado Pármeno cuando este le

advierte de los peligros que corre. En Calisto no se observan verdaderas crisis, es una persona

realmente egoísta. Es el personaje más cargado de literatura, más voluntariamente artificioso.

Encarna el 'loco amor', del que es víctima: figura trágica y antiheroica. Tras la escena primera

(rechazo de Melibea a Calisto) se da el amor ilícito, no se insinúa el matrimonio y se recurre a la

alcahueta. Esto, según autores, sería porque él es cristiano viejo y ella no. No obstante, Lida de

Malkiel señala que el casamiento entre cristianos nuevos y viejos siempre fue lícito. No es posible

saber la intención del autor o si esta 'ilicitud' se debe a estos motivos, lo que sí es indudable es que

los cristianos nuevos no estaban muy bien vistos en esa época y en posteriores. Otra teoría sería la

de Otis H. Green, que piensa que la negativa inicial responde al ideal del amor cortés, si bien

Calisto no respetará las reglas, lo que provocará una suerte de 'castigo poético'. En todo caso, cabe

recordar que el amor ilícito o escondido se encuentra muy arraigado en la lírica popular peninsular.

Melibea es una mujer vehemente, que pasa de la resistencia a la absoluta entrega a Calisto sin

apenas tránsito de duda; en ella la represión aparece como forzada y antinatural; se siente esclava de

una hipocresía que se le ha inculcado desde pequeña en su casa. En la obra se intenta hacerla

víctima de una pasión cegadora inculcada por el hechizo de Celestina. Actúa regida por su

conciencia social. Lo que ella cuida es su externo concepto del honor: no hay pudor personal ni

sujeciones morales. Su pasión es más real y menos literaria que la de Calisto; sería la lujuria más

que el amor el motor de sus acciones, si pensamos que no es la magia la que la hace cambiar de

opinión respecto a Calisto, pensaremos que todo es un 'plan' de Melibea en el que él hace los gastos

y Celestina se esfuerza para que sea ella la que disfrute. Lo único que le saldría mal es la muerte de

Calisto, que la deja en una delicada posición moral.

Pármeno es quizá el personaje más trágico de la obra, porque es corrompido por todos los demás

personajes. Al ser hijo de Claudina, maestra y antaño compañera de Celestina, intenta advertir a su

señor de los peligros que le pueden venir; pero es humillado por este. Su lealtad termina de

derrumbarse al ser seducido por una de las pupilas de Celestina, que ha de sufragar con unos medios

de los que carece de forma que se ve obligado a participar en la corrupción de su señor al mismo

tiempo que se corrompe él mismo. La pasión material del amor que acaba de descubrir le ciega y ya

sólo pretende aprovecharse de la pasión de Calisto al igual que su compañero, el más cínico

Sempronio. Tiene cierto paralelismo con Melibea, quien también se niega en principio a seguir la

corriente corruptora.

Sempronio hace tiempo ya que ha perdido cualquier ideal sobre los amos a los que sirve y

solamente pretende aprovecharse de ellos con egoísmo y codicia. Mantiene una relación con una de

las prostitutas de Celestina, que a su vez le engaña, y es el dueño de la idea de aprovecharse de

Calisto para poder mantener su pasión a costa de la de su señor, en él se ve la ruptura de los lazos

feudales amo-señor.

Las prostitutas Elicia y Areusa odian en el fondo a los hombres y a las aficionadas como Melibea;

son rencorosas, envidian a Melibea y pretenden que Centurio vengue la muerte de sus amantes, los

criados de Calisto. Una tiene clientela fija y casa, la otra, menos experimentada, todavía no. Elicia

sólo busca el placer con despreocupación de lo que pasa a su alrededor y de lo que no sea

placentero; no le preocupa ni su pasado ni su futuro. Sólo la muerte de Celestina la hace volver a la

realidad. Areúsa presenta una conciencia de sí misma más acusada. La venganza que trama junto a

Elicia no es realmente por la muerte de sus amantes, sino más bien por el desamparo en el que

quedan y por el odio que sienten por la clase social alta (envidia y rabia).

Alisa es la madre de Melibea y no posee una verdadera relación con su hija; se limita a especular

sobre su matrimonio sin haberle consultado apenas.

Pleberio es el padre demasiado ocupado que ama a su única hija y ve cómo su vida pierde todo

sentido al suicidarse ésta, por lo cual declama el planto final de la obra, un lamento por el poder del

amor donde sufre por la soledad y esterilidad a la que le ha condenado el destino tras tanto esfuerzo

sin fruto.

Tiempo y espacio

Tiempo

Hay dos órdenes de tiempo (como ya hemos comentado): explícito e implícito. Primer salto

temporal implícito: para Asensio, entre la escena-prólogo y la siguiente han pasado unos días, en los

que se fermenta la pasión de Calisto y éste acude a Celestina. Esto haría también verosímil la

evolución sicológica de Melibea. A esto seguirían tres días de acción ininterrumpida.

Segundo salto temporal: se da entre los actos XV y XVI, entre los que pasaría un mes. Tras esto,

todo transcurre en un día y medio.

Este manejo del tiempo lleva a Lida a decir que la representación no es sino una selección. Sin

embargo, hay autores que niegan la existencia de ese tiempo implícito, aduciendo la evolución de

Melibea a la magia de Celestina y dándole a este elemento (como vimos en el apartado de los

temas) gran importancia estructural.


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flaviael

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DESCRIZIONE APPUNTO

Appunti di Lingua e Letteratura Spagnola - La Celestina Sp. Nello specifico gli argomenti trattati sono i seguenti: La Celestina, una de las obras capitales de la literatura española. Contexto histórico y social, Ediciones, La Comedia, La Tragicomedia, ecc.


DETTAGLI
Corso di laurea: Corso di laurea in mediazione linguistica e comunicazione interculturale
SSD:
A.A.: 2013-2014

I contenuti di questa pagina costituiscono rielaborazioni personali del Publisher flaviael di informazioni apprese con la frequenza delle lezioni di Letteratura Spagnola e studio autonomo di eventuali libri di riferimento in preparazione dell'esame finale o della tesi. Non devono intendersi come materiale ufficiale dell'università Gabriele D'Annunzio - Unich o del prof Moreno Julian Santano.

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