Che materia stai cercando?

Anteprima

ESTRATTO DOCUMENTO

Estas atribuciones probables que hace Fernando de Rojas son problemáticas. Mena fue descartado

por la crítica casi de inmediato, porque su fama en Salamanca habría sacado a la luz esa autoría de

inmediato, lo cual indica que puede ser un recurso de Rojas para llamar la atención sobre la obra

usando un nombre de prestigio. Al descubrirse unos escritos de Mena en prosa latinizante, se quiso

volver sobre esta pista, que no parece probable.

Algo más creíble es la posibilidad de Rodrigo de Cota y se han visto conexiones entre La Celestina

y su Diálogo entre el Amor y un Viejo si bien el tema amoroso se trata en ambas obras de forma

muy distinta. En todo caso, la posibilidad no pasa de ahí, pues nada la fundamenta.

El problema llegó a ser más grave, pues en el siglo XIX llegó a negarse la existencia de Rojas,

queriendo buscar otras atribuciones, pero autores de principios del siglo XX (Serrano y Sanz en

1902 y Del Valle Lersundi en 1929) demostraron que se trataba de una persona real, presentando

documentos que demostraban su existencia y su autoría.

Menéndez Pelayo tomó algunas de estas dudas (entre los que las planteaban había gente de la talla

de Leandro Fernández de Moratín o Blanco White) y descreyó de las afirmaciones de Rojas,

pensando que serían fruto de la timidez o de un tópico literario convencional que acaso encubriría la

necesidad de separarse de una obra algo licenciosa compuesta en su juventud, barajando también la

posibilidad de que fuese un judío converso, que temería a la Inquisición; para ello se basó en la

unidad de estilo, lo que justificaba la existencia de un único autor. Otros, que consideran que ese

primer acto sería de verdad anónimo y todo lo demás de Fernando de Rojas, prueban su afirmación

alegando diferencias en las fuentes, en las estructuras sintácticas y en los rasgos de estilo de ambos

textos. Sin embargo, otra autoridad, cual es Alan D. Deyermond, se inclina por pensar que esas

diferencias, realmente existentes, serían fruto del paso del tiempo. Pero aún hay opiniones más

diversas, pues hay quienes creen que Rojas es autor solamente de los 5 actos añadidos en la

Tragicomedia, el llamado Tratado de Centurio, o incluso al revés, el Tratado de Centurio sería

fruto de una composición colectiva por parte de una reunión de humanistas amigos.

Estos problemas de atribución han llegado también a los textos que acompañan la obra (carta,

prólogo o incipit, versos acrósticos y argumentos). La carta, el prólogo y los versos acrósticos se

atribuyen, por lo general, al humanista Alonso de Proaza, si bien María Rosa Lida piensa que son de

Rojas.

Género literario

El género de La Celestina es una cuestión polémica, que surge ya en el siglo XVIII cuando el

problema del género se plantea. La inflexible preceptiva neoclásica apremiaba a encajar la obra en

un modelo preexistente, pero los férreos moldes de los géneros dieciochescos imposibilitan ese

propósito, lo que deterioró su consideración entre los idealizantes escritores del Neoclasicismo,

como Moratín, que la llamó «novela dramática» para denotar la mezcla de géneros y la originalidad

de la obra. Otro crítico y escritor, éste de la Renaixença catalana, Buenaventura Carlos Aribau, la

llamó «novela dialogada».

Se resistían a encajarla en el drama. El hecho es que se trata de un texto totalmente dialogado, cuya

extensión y saltos temporales y sobre todo espaciales, hacían irrepresentable en su momento y la

destinaban a la lectura en voz alta, como era costumbre en la época; sin embargo, esto no quita que

para el lector de la época de Rojas se tratara de un texto dramático. Ya entrado el siglo XX y con

extensos medios escenográficos, la obra pudo representarse íntegra o resumida, si bien no es una

obra concebida para la representación sobre un escenario, sino para una lectura dramática.

Marcelino Menéndez Pelayo se debatía en sus Orígenes de la novela, a fines del XIX, en la

contradicción de considerarla drama por ser todo en ella activo y nada narrativo, o no hacerlo, a

causa de su excesiva longitud, su obscenidad y su estructura, donde la acción es escasa y la

escenografía nula. En todo caso, Menéndez Pelayo no duda del influjo que la obra produce sobre la

novela posterior por su realismo, tanto ambiental como psicológico. Desde la perspectiva moderna,

sin embargo, estas objeciones que plantea son de escasa relevancia: la duración es una convención

más comercial que literaria y la obscenidad es algo opinable y más propio del momento político en

que Pelayo escribió que del de la obra o la época actual. Es más, su estructura no es muy diferente

de la de muchas obras de ese momento e incluso posteriores, cuando en los Siglos de Oro el teatro

en España alcanzó su máximo esplendor. Sencillamente, Menéndez Pelayo era víctima de sus

prejuicios clasicistas y de su formación católica, que hacían prevaricar con frecuencia sus juicios

estéticos.

Críticos posteriores, como Alan Deyermond a fines del siglo XX, recuperaron la denominación de

Aribau de novela dialogada, viendo en La Celestina uno de los precursores de la novela moderna y

con ella del Quijote, primera obra que merece esta consideración.

Hoy en día, aunque son mayoría los que la ven como una obra dramática, se reconoce la

imposibilidad de reducir la cuestión a un esquema simplista. Es cierto que la acción es escasa; el

ritmo, lento; los parlamentos, largos y los monólogos, minuciosos; pero no es la única obra

dramática de su extensión ni con sus mutaciones escénicas. María Rosa Lida habló de teatro para no

ser representado.

El uso del tiempo es típico de lo que será la novela, aunque no exclusivo de ella. Stephen Gilman y

Asensio no dudan en separar el tiempo implícito del tiempo explícito. Si bien hay un tiempo

explícito en el que se desarrolla la acción, de forma continua y lineal, también hay un tiempo

implícito, más largo, que se hace necesario para entender lo que sucede.

Gilman resuelve la cuestión calificando la obra como agenérica; principalmente por contener

diálogo puro, es para él algo distinto y anterior a la cristalización de la novela y el drama tal y como

hoy los concebimos.

Pero Lida apunta en 1962 una idea ya sugerida por Menéndez Pelayo y es considerarla comedia

humanística. Hay que señalar la comedia humanística como género subyacente a la constitución de

La Celestina por varios motivos, como el ser hecha para la lectura, con argumento simple y

desarrollo lento, la concepción del tiempo y del lugar, ser en prosa, el manejo del diálogo como

estructura clave, la división en actos y el interés por lo pintoresco.

Sin embargo, no podemos hablar de comedia humanista propiamente dicha por dos motivos

principales: el no estar escrita en latín y, sobre todo, el final trágico, heredado según Deyermond de

la novela sentimental. Además el uso que se hace del diálogo no se había dado hasta entonces. La

novela y el teatro modernos, que hacen un uso similar del diálogo están aún por crear; vemos un uso

del diálogo en el que los personajes toman vida y se van creando. Gilman opina que fue La

Celestina quien dio la base a Cervantes para usarla en los diálogos del Quijote.

Es también destacable el uso del aparte (no acotado), los monólogos y la ironía, cuyas raíces

provienen de la "comedia" latina de Terencio, autor que a menudo se usaba como libro de texto.

Como en la comedia elegíaca hay un papel activo de la amada y un ambiente coetáneo.

De todo lo dicho se deduce que una reducción simplista está fuera de lugar. Aunque se tiende a

considerarla como obra dramática, en realidad ningún género literario se adecua por sí solo a las

características de la obra.

Fuentes

Fernando de Rojas era un gran lector, como testimonia el inventario de los libros que poseyó (los

cuales se incluyen en su testamento). Las fuentes de su magna obra no son populares, sino cultas;

sin embargo, no hay que menospreciar, como se suele hacer habitualmente, la experiencia vital del

autor como abogado, que posiblemente le puso en contacto con el mundo criminal.

Entre las fuentes cultas hay que distinguir primero las obras con las que La Celestina posee sólo

coincidencias fortuitas (Museo, Teócrito o Safo). Muchos autores citados no lo son directamente,

sino que sus palabras llegan a través de fuentes indirectas o por imitadores y comentadores

(Menandro, Epicuro o Heráclito). Un ejemplo de esto es el tema de la imperfección de la mujer, el

cual puede venir de Aristóteles, pero que es a su vez un tópico literario medieval tan frecuente como

el carpe diem, que aparece también en la obra. Por otra parte, el personaje de la lena (tercera o

alcahueta) es muy habitual en el Ars amandi de Ovidio y en clásicos como Séneca, Plauto y

Terencio.

Sí es determinante y fundamental en la obra de Rojas la obra filosófica del humanista Francesco

Petrarca, y en concreto el De remediis utriusque Fortunae, que aparece citado 99 veces y que el

autor conocía a través del Index o extracto de sus obras.

Por otra parte, y en cuanto al argumento de la obra, existían los precedentes de Paulus (1390) de

Pier Paolo Vergerio, la Commedia Poliscena de Leonardo Bruni, la Historia duobus amantibus del

cardenal Enea Silvio Piccolomini (una obra erótica del que luego sería papa), y la Elegia di

madonna Fiammeta de Giovanni Boccaccio, además de comedias humanísticas en latín de la Edad

Media como el Pamphilus.

En cuanto a las huellas castellanas, encontramos a los dos arciprestes: Alfonso Martínez de Toledo

y Juan Ruiz (posiblemente el Libro de buen amor no lo conoció directamente, sino que tendría

comunidad de fuentes en el Pamphilus), la Crónica General, el Tristán de Leonís, la Cárcel de

amor y las obras de Juan de Mena, Jorge Manrique, y Juan del Encina.

Estructura

Hemos de señalar, para comenzar, que la división externa de la obra en actos no tiene un verdadero

significado estructural. Atendiendo a la acción, sin embargo, podemos decir que se divide en dos

partes y un prólogo.

Prólogo: encuentro de Calisto y Melibea en la escena I.

 Primera parte: intervención de Celestina y los criados y muerte de éstos. Primera noche de

 amor.

Segunda parte: tema de la venganza. Segunda noche de amor. Muerte de Calisto, suicidio

 de Melibea. Llanto de Pleberio.

La crítica medievalista María Rosa Lida de Malkiel señala la estricta y cuidada motivación de toda

la trama en un plano realista, así como la relación causa-efecto de los acontecimientos. La escena

inicial es desconcertante, pero dota a la obra del carácter dramático necesario para este primer

encuentro y para el violento rechazo que conlleva. Su función es la de desencadenante. Pocos son

los hechos que escapan de esta relación causa-efecto para sorprender al lector o a los personajes.

El esquema de la acción es el de una serie de consecuencias encadenadas (relaciones de causa-

efecto) que corresponden al patrón estructural de la «cuenta presentada» de Georg Lukács, según la

cual más tarde o más temprano hay que pagar por nuestros actos.

La repetición de motivos trae la simetría que ordena la obra. Esto se funde con otro principio de

ordenación aún más poderoso: la anticipación del fin. Todos los símbolos parciales se ordenan hacia

el desenlace final.

Otro crítico, Morón habla de una línea estructural:

acto I.................pecado

 actos II-XIV........pérdida de la hacienda

 actos XV-XVIII.....fama

 acto XIX.............vida y alma

 actos XX-XXI.......recapitulación

Con los 5 actos añadidos, quedan más profundamente motivados el carácter de Melibea y la muerte

de Calisto.

Lo que subyace en la estructura de La Celestina para Humberto López Morales es una novela

amatoria de tono caballeresco y simbólico en el primer acto (tópico del joven que, persiguiendo un

ave encuentra a una bella joven) sobre la cual Rojas trabaja una concepción diametralmente

opuesta, cambiando hacia un tono de realismo psicológico y un ambiente burgués de tintes muy

concretos.

Temas

Los temas de la obra (que señalan y marcan los prólogos, en vistas a orientar la interpretación de la

obra en su tiempo) los declara el mismo titulillo introductorio:

Compuesta en reprensión de los locos enamorados que, vencidos de su desordenado apetito, a sus amigas

llaman y dicen ser su Dios, asimismo hecha en aviso de los engaños de las alcahuetas e malos e lisonjeros

sirvientes

De lo cual se deduce su fin educativo de atacar el loco amor o apetito de lo material (amor a la

carne, amor al oro) y la corrupción que trastorna el orden social humano y divino. Sin embargo,

subyace una temática filosófica expresa en el segundo prólogo de la obra, y extraída de las obras

filosóficas de Francesco Petrarca que tanto leyó el autor, quien, como abogado, tenía una

concepción muy litigiosa del mundo: Todas las cosas ser criadas a manera de contienda o

batalla...: el mundo de los señores se contrasta con el de los siervos, el de los viejos con el de los

jóvenes, el masculino con el femenino, el idealismo con el materialismo y el lenguaje mismo

popular con el culto.

A esto se reducen los temas principales: el amor, la muerte y la codicia (distintas versiones según

los personajes). El tema del amor es el eje determinante de la obra y suscita el comportamiento de

todos los personajes, los dos únicos personajes que no resultan víctimas del amor son Pleberio y

Alisa (los padres de Melibea). El modo de presentar el amor en "La Celestina" es complejo,

ambiguo y a veces contrario a las ideas tradicionales recibidas por los jóvenes. En esta obra pone en

tela de juicio los valores sociales propios de la literatura amorosa tradicional, donde se mantenía

una separación de clase social. En esta tradición la clase alta se le atribuía el refinamiento y las

doctrinas, frente al amor que las capas bajas eran incapaces de experimentar. El tema del amor es

tratado de formas distintas: El primer tipo de amor que encontramos es el amor cortés del que se

hace una parodia en la obra. Calisto no tiene en absoluto la paciencia del amante cortesano, ni

guarda el secreto de sus relaciones amorosas, y la divinización de Melibea le lleva hiperbólicamente

a convertirla en "su Dios". En realidad, la relación amorosa entre Calisto y Melibea más parece

propia del amor romántico, y apasionado que del amor cortés. Todo parece indicar que se trata de

una concepción estética del amor. El amor de Sempronio y Pármeno por Elicia y Areusa está claro

que procura el goce físico.

Calisto y Melibea utilizan un lenguaje más ideal y literario que suele ser una muestra del lenguaje

amoroso que durará hasta el siglo XVIII, e incluso se podría interpretar como una burla de dicho

lenguaje que solo sirve para encubrir intenciones y deseos concretos. Otro tipo de amor que se trata

en "La Celestina" es el llamado "loco amor", este amor apasionado no se distinguía de la lujuria y

era una manifestación auténtica de la locura. Calisto posee una locura real y sus actuaciones y

palabras, exhiben un personaje con todas las características de un loco de verdad. Melibea, una vez

admite la pasión amorosa para con Calisto, también se comporta como persona loca y no vacila en

poner en peligro tanto su fama como la de sus padres, introduciendo a su amante de noche en su

huerto y desechando todas las moralidades propias de una muchacha de estirpe aristocrática. El

último tipo de amor sería el "amor como sexualidad". En este tipo de amor es Celestina la que,

basándose en lo que ha aprendido a lo largo de su vida dedicada al amor ilícito, es la encargada de

proferir juicios y consejos relacionados con amor y sexualidad. Para la vieja, amor y acto sexual son

términos intercambiables. Celestina pasa por alto la doctrina ortodoxa, porque piensa que la idea de

las finezas del amor cortés son meros gestos hipócritas, mediante los cuales, hombres y mujeres

aparentan una sensibilidad por las cosas amorosas. La sexualidad no es cosa privada. Así, la vieja

quiere asistir de testigo al acto sexual entre Pármeno y Areusa, y Melibea, ya loca de amor, no halla

inconveniente en que su criada Lucrecia esté presente en el huerto mientras hace el amor con

Calisto. Las trágicas consecuencias de este amor confirman la interpretación moral de la obra.

Francisco José Herrera señala que, como motor, la codicia y la avaricia sustituye en los personajes

de clase baja a la furia amorosa de los de la clase alta.

En cuanto al tema de la magia, hay opiniones contrapuestas en cuanto a su importancia dentro de la

obra. Para Lida De Malkiel es una nota de la época un tanto ingenua a la que no hay que dar más

importancia. Sin embargo, para autores como Petriconi, Maravall o Russel tiene una función

importante en el desarrollo, alcanzando la categoría de elemento integral; Celestina cree en la

eficacia de sus artes y la pasión de Melibea es producto de los conjuros de Celestina. Asensio y

Gilman niegan la existencia del 'tiempo implícito' al decir que el cambio psicológico de Melibea se

produce por las malas artes de Celestina. La intención de Rojas sería alertar contra este mundo, real

y activo en su tiempo.

Argumento

La obra comienza cuando Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa, adonde ha

entrado a buscar un halcón suyo, y la requiebra. Esta lo rechaza, pero ya es tarde, ha caído

violentamente enamorado de Melibea.

Por consejo de su criado Sempronio, Calisto recurre a una vieja prostituta y ahora alcahueta

profesional llamada Celestina quien, haciéndose pasar por vendedora de géneros diversos (peines,

alfileres, ovillos, afeites, hierbas e incluso oraciones, género este que es el que compra Melibea: una

oración contra el dolor de muelas), puede entrar en las casas y de esa manera puede actuar de

casamentera o concertar citas de amantes; Celestina también regenta un prostíbulo con dos pupilas,

Areusa y Elicia.

El otro criado de Calisto, Pármeno, cuya madre fue maestra de Celestina, intenta disuadirlo, pero

termina despreciado por su señor, al que sólo le importa satisfacer sus deseos, y se une a Sempronio

y Celestina para explotar la pasión de Calisto y repartirse los regalos y recompensas que produzca.

Mediante un pacto con el diablo, Celestina, consigue que Pármeno se ponga de su parte ya que hace

que una de sus pupilas lo enamore y que Melibea se enamore de Calisto por la misma magia y como

premio recibe una cadena de oro, que será objeto de discordia, pues la codicia la lleva a negarse a

compartirla con los criados de Calisto; éstos terminan asesinándola, por lo cual se van presos y son

ajusticiados.

Las prostitutas Elicia y Areusa que han perdido a Celestina y a sus amantes, traman que el fanfarrón

Centurio asesine a Calisto, pero éste en realidad sólo armará un alboroto. Mientras, Calisto y

Melibea gozan de su amor, pero al oír la agitación en la calle y creyendo que sus criados están en

peligro, Calisto salta el muro de la casa de su amada, cae y se mata. Desesperada Melibea se suicida

y la obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea, quien perdona a los amantes.

Personajes

Hace Rojas un poderoso trazo de sus personajes, que aparecen ante el lector dotados de vida, con

profundidad psicológica, son seres humanos con una caracterización interna excepcional, lo que los

aleja de los 'tipos' tan usuales en la literatura medieval.

Sin embargo, algunos críticos sólo han visto en ellos alegorías o esquematizaciones. Gilman llega a

negar la posibilidad de analizarlos como personajes al creer que Rojas se limitó a escribir diálogos

en los que los interlocutores responden a una situación dada, la hondura sicológica sólo se podría

argumentar mediante elementos extratextuales.

Lida de Malkiel habla de objetividad; así, distintos personajes juzgan a otro de diferente manera. En

cuanto a las contradicciones de conducta se dan porque Rojas ha humanizado a sus personajes.

Un rasgo común de todos los personajes (tanto en el mundo de los señores como en el de los

criados) es su individualismo, su egoísmo, su falta de altruismo. Pero no se acartonan, sufren

cambios en ocasiones. El tema de la codicia ha sido tratado por Francisco José Herrera en un

artículo sobre la ganancia en materia celestinesca (es decir, en todas las obras del ciclo de La

Celestina, incluyendo imitaciones, continuaciones...), donde señala que el motivo que mueve a las

alcahuetas y a los criados es 'la avaricia y la rapiña' respectivamente, frente a los motivos de los

señores, que serían la furia amorosa y la defensa del honor familiar y social. El provecho privado de

los personajes de clase baja, sustituye en fuerza y presencia al amor en la clase alta.

Fernando de Rojas gusta de crear los personajes en parejas para ayudarse a construir el carácter de

cada uno por medio de relaciones de complementariedad y oposición. Así, se constituyen a lo largo

de la obra dos grupos de personajes opuestos, los siervos y los señores, y en ambos grupos los

personajes se agrupan por parejas: Pármeno y Sempronio, Tristán y Sosia, Elicia y Areusa, en el

mundo de los siervos; Calisto y Melibea, Pleberio y Alisa, en el mundo de los señores. Solamente

Celestina y Lucrecia no tienen correspondencia, pero es porque su oposición es vertebral en la

historia: Celestina constituye el elemento catalizador de la tragedia, al representar el desenfreno

vital, mientras que Lucrecia, criada de Melibea, representa el extremo de toda represión. En ese

sentido, el personaje del bribón Centurio añadido a la segunda versión de la obra resulta un añadido


ACQUISTATO

1 volte

PAGINE

14

PESO

81.67 KB

AUTORE

flaviael

PUBBLICATO

+1 anno fa


DESCRIZIONE APPUNTO

Appunti di Lingua e Letteratura Spagnola - La Celestina Sp. Nello specifico gli argomenti trattati sono i seguenti: La Celestina, una de las obras capitales de la literatura española. Contexto histórico y social, Ediciones, La Comedia, La Tragicomedia, ecc.


DETTAGLI
Corso di laurea: Corso di laurea in mediazione linguistica e comunicazione interculturale
SSD:
A.A.: 2013-2014

I contenuti di questa pagina costituiscono rielaborazioni personali del Publisher flaviael di informazioni apprese con la frequenza delle lezioni di Letteratura Spagnola e studio autonomo di eventuali libri di riferimento in preparazione dell'esame finale o della tesi. Non devono intendersi come materiale ufficiale dell'università Gabriele D'Annunzio - Unich o del prof Moreno Julian Santano.

Acquista con carta o conto PayPal

Scarica il file tutte le volte che vuoi

Paga con un conto PayPal per usufruire della garanzia Soddisfatto o rimborsato

Recensioni
Ti è piaciuto questo appunto? Valutalo!

Altri appunti di Letteratura spagnola

Letteratura Spagnola – Parte 1
Appunto
Letteratura Spagnola – Parte 2
Appunto
Letteratura Spagnola – Parte 3
Appunto
Letteratura Spagnola – Parte 4
Appunto