Las soledades
Las soledades son la sinfonía inacabada de Góngora, porque solo dos de las cuatro partes proyectadas han sido terminadas, y la segunda está asimismo incompleta. Hay una introducción breve y solemne (que es la dedicatoria) que expone el tema principal.
Escritas entre 1613 y 1614, cuando el poeta vivía en Córdoba, “Las soledades” circularon en distintas versiones manuscritas antes de estamparse en 1627. El poema se dirige a un lector culto, capaz de aceptar formas y contenido inusitados en su tiempo:
- Muchas alusiones mitológicas;
- Sintaxis latinizante;
- Cultismos de varia índole;
- Extensión del poema (silva) que rebasa los dos mil versos y llega a presentar rimas muy distantes;
El intento es de pintar un mundo rústico y pedestre (de campesinos y pastores en la primera parte y de pescadores y cazadores en la segunda) y todo eso escandalizaba a los espíritus más conservadores. De hecho podemos considerar a Góngora como un rebelde que acabó por renovar el lenguaje poético de su tiempo, pero utilizando elementos tradicionales (la poesía grecolatina y sus derivados italianos).
“El verso es lo más próximo al misterio de la música, cuya esencia nadie ha podido aún definir satisfactoriamente” T.S. Eliot
Góngora escribía no para muchos. Durante mucho tiempo se consideró que “Las soledades” y gran parte de la obra de G. representaban una especie de nihilismo poético. Sin embargo, “Las soledades” no son una sinfonía simple de comprender; lo importante es seguir las normas de G. y dejarnos llevar. Lo que parece críptico en un principio, según el poema avanza, se va haciendo inteligible.
La silva (las soledades)
La silva es una serie indefinida de versos endecasílabos y heptasílabos, con rima libre. La amplia libertad poética convierte a esta composición en la más moderna de la métrica clásica española y constituye una forma de transición hacia el verso libre moderno.
El poema nació como un proyecto dividido en cuatro partes:
- «Soledad de los campos»
- «Soledad de las riberas»
- «Soledad de las selvas»
- «Soledad del yermo»
De este ambicioso poema, Góngora solo concluyó la «dedicatoria al Duque de Béjar» y las dos primeras Soledades, de las cuales dejó inconclusa la segunda.
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