Serpientes en el paraíso
Resumen
La inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón tienen que investigar sobre un delito ocurrido en una residencia muy exclusiva, denominada "El Paradís", donde viven insospechables abogados y profesionales liberales, mujeres fascinantes, criadas filipinas... La investigación de Petra y de su ayudante Fermín es obstaculizada por las continuas llamadas del comisario Coronas, que tiene que organizar un imponente servicio de orden para la visita del Papa, que debe llegar a Barcelona.
Petra y Fermín encuentran un caso muy complicado: el delito de un abogado ejemplar, hombre aparentemente perfecto en todo lo que hace, delito ocurrido en el ambiente artificioso y aislado de un cuartier residencial modelo, y que ve implicados los miembros de tres núcleos familiares aparentemente perfectos y socialmente elevados. Esta situación suscita en las fuerzas del orden el irresistible impulso de adosar toda la culpa al guardia y a la criada filipina. Pero Petra y Fermín resisten a esta tentación y descubren el verdadero culpable, que la autora nos revela solamente al final del libro, propio en las últimas páginas.
El paraíso burgués en donde ocurre el delito se revela poco a poco mucho menos idílico de lo que parecía y las parejas afortunadamente casadas que lo habitan revelan la falsedad de su ostentada serenidad. (Es un paraíso lleno de serpientes, que intenta esconder cada rencor cubriéndolo con un perbenismo de fachada.)
A este acontecimiento central se entrelazan otras historias menores: el fermento para la visita del Papa (y la siguiente intolerancia de Petra para el mastodóntico ritual oficial); la vicisitud sentimental de Fermín, superviviente de unas vacaciones muy comprometida, con una madura señorita; la investigación difícil y cubierta por el silencio de víctimas y culpables entre clanes enemigos de gitanos.
Estilo
La autora ha sido capaz de entrelazar todos los acontecimientos sin hacer perder al lector el hilo de lo dominante, del cual sabe proveer la atmósfera de falsedad. Su estilo narrativo es directo e irónico; ella utiliza un registro coloquial sin vulgarismos ni dialectalismos: un español sobrio en el narrador (con cierto sentido irónico) y en los personajes (frases breves, sencillas, propias del habla), para aportar realismo.
Petra
Atractiva, escéptica, irónica y con sentido del humor. Anticlerical, intrépida, mujer sola e independiente, emancipada, mujer dura, que roza el cinismo y trata con ironía los que ceden a los sentimentalismos o al consuelo de la religión. Sin embargo, en el ejercicio de su profesión, que le impondría total imparcialidad y desapego, la simpatía humana y un inexplicable y desesperado...
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