Criterios para el análisis de la lengua desde la perspectiva de la comunicación
Francisco Matte Bon
Introducción
La lengua es un sistema por el cual el enunciador expresa sus puntos de vista y negocia informaciones con su interlocutor. Las lenguas y su gramática se organizan en torno a dos ejes fundamentales que corresponden, cada uno por su parte, a los dos protagonistas de la comunicación lingüística: el enunciador y las informaciones. El papel del gramático consiste en explicar la esencia de cada mecanismo y cada operador, detallando las características que hacen que sus diferentes usos en contextos específicos sean posibles.
Criterios básicos para un análisis más riguroso de la lengua
Una lengua tiene dos dimensiones coexistentes, que en algunos casos parecen confundirse:
La dimensión referencial de la lengua es la más fácil de ver. En este nivel, la lengua, en cuanto sistema simbólico de representación, remite a otra cosa, a lo extralingüístico (ejemplo: cuando usamos el término silla, estamos usando una abstracción para referirnos a algo concreto del mundo). En este nivel, el referencial, la lengua tiende a borrarse en favor de su referente. Se puede afirmar que en este nivel la lengua es transparente; es decir que, a través de ella, vemos otra cosa.
La dimensión metalingüística es un segundo nivel en el que hablamos de la lengua misma, de lo que decimos, o de la interacción con nuestro interlocutor. En este nivel, el metalingüístico, la lengua se hace opaca: a través de ella, no vemos nada que no sea la misma lengua.
Siempre nos movemos en ambos niveles, simultáneamente. Todas las veces que decimos algo sobre el mundo hablamos también, a la vez, de lo que vamos diciendo. La mayor parte de los fenómenos de los que se ocupa la gramática pertenecen al nivel metalingüístico, es decir, a las reglas internas de funcionamiento del sistema.
En el mundo extralingüístico los sucesos se producen y las acciones se realizan sin más. El tiempo y el modo escogidos dependerán de la perspectiva desde la que decidamos hablar de ese hecho (por ejemplo, antes o después) y de lo que queramos hacer con él al expresarlo lingüísticamente, es decir, de por qué y para qué lo utilizamos en nuestro discurso. Los tiempos verbales se sitúan, pues, en el nivel metalingüístico.
[Al hablar vamos comentando constantemente lo que decimos mediante diferentes operadores gramaticales. La función de esos comentarios es ayudar al destinatario de nuestro mensaje a interpretar adecuadamente lo que le vamos diciendo para que coloque cada cosa en el lugar más adecuado, le atribuya la importancia que queremos que le atribuya, reconozca las cosas que ya conoce y sepa cuáles son las que le queremos presentar como nuevas; pero también para que esté informado de nuestra actitud con respecto a esas cosas. Es decir, que dichos comentarios son, en cierto sentido, instrucciones que proporcionamos al destinatario para que pueda descodificar e interpretar nuestros mensajes.]
Por este motivo, muchos autores hablan de instrucciones procedimentales (es decir, instrucciones para el procesamiento de las palabras), y se refieren al nivel metalingüístico con la expresión contenidos procedimentales y al nivel referencial, con la expresión contenidos proposicionales.
Para comprender mejor el nivel metalingüístico tenemos que preguntarnos qué tipos de instrucciones transmitimos a nuestro interlocutor. Esto nos llevará a explorar tres grandes ejes en torno a los que se organiza en gran medida el funcionamiento gramatical de los idiomas:
- El eje de las informaciones.
- El enunciador.
- El grado de referencia a lo extralingüístico.
El eje de las informaciones
Cuando dos personas se conocen nace entre ellas un pequeño mundo que irá desarrollándose a medida que vaya progresando la relación entre ellas. Al principio, los elementos en los que se basan, y a partir de los cuales empezará la construcción conjunta de un nuevo mundo, son todos los datos de los que ya disponen:
- Su experiencia y conocimiento del mundo.
- Su conocimiento del país en el que viven y de su cultura.
- El conocimiento de la situación en la que se encuentran y en la que se conocen.
- Lo que saben y ven del otro.
A partir de ese momento, irán descubriendo cosas nuevas sobre su interlocutor, añadiendo informaciones a las que ya tenían, corrigiendo o renegociando algunas de las que ya conocían, etc.
[Hablar es contextualizar; es decir, integrar en el contexto en el que nos movemos los elementos nuevos que vayan surgiendo y, a la vez, tener en cuenta lo que ya sabemos para no tener que repetirlo todo a cada momento. Uno de los ejes en torno a los que se mueve la comunicación lingüística, y que la organizan, es el de las informaciones.]
Información nueva e información adquirida
En nuestra vida cotidiana dedicamos un tiempo considerable a la negociación de las informaciones que ya se han dado y las que son nuevas, con comentarios explícitos algunas veces y otras con deducciones no expresadas explícitamente. En el eje de las informaciones realizamos diferentes tipos de operaciones y lo hacemos desde perspectivas distintas. Los mecanismos que se pueden entender desde la perspectiva de las informaciones son numerosísimos.
En esta perspectiva, podemos decir que las informaciones pasan por dos etapas que, siguiendo al lingüista francés Henri Adamczewski, llamaremos fase 1 y fase 2.
Etapas de las informaciones
| Fase 1 | Fase 2 |
|---|---|
| Se presentan los elementos, se introducen en el contexto. Es la etapa de la primera información. | Ya se sabe de qué elementos se está hablando, se conoce su existencia, ya han aparecido anteriormente, no se los está presentando. |
| Un/una | El/la… |
| Me he comprado un coche. | Se me ha estropeado el coche. |
| Ausencia de artículo | Toma, aquí te dejo la harina. |
| Por favor, si sales compra harina. | Mi/tu/su… |
| Este/ese/aquel… | Hay |
| Está/están | En la esquina hay un banco. |
| (Información nueva). | ¿Sabes dónde está el Museo del Prado? |
(El destinatario ya sabe que existe un museo que se llama así).
Los mecanismos de gestión de las informaciones son extremadamente complejos y sencillos a la vez. Lo que distingue hay de está / están consiste en que con hay el hablante presenta un elemento nuevo, lo introduce en el contexto, le da existencia; con estar habla de un elemento cuya existencia ya se conoce o se presupone, para localizarlo, valorarlo, etc.
Control de las informaciones
Es fundamental para la comprensión de la lengua que intentemos entender de dónde salen las informaciones, quién las controla o, más exactamente, a quién atribuye el enunciador su control. Los operadores entonces y o sea que, y como y ya que no son intercambiables, debido a que el control de las informaciones es presentado con cada uno de los operadores de estas dos parejas de manera diferente.
Vemos, pues, que con como y con entonces el enunciador presenta las informaciones como algo que controla él y que puede ser nuevo para su interlocutor. Con ya que y con o sea que, las presenta como algo que su interlocutor ya sabe o puede haber deducido, es decir, como algo que le viene de fuera, que el enunciador se limita a aprovechar.
Jerarquización de las informaciones
[Al hablar, no atribuimos a todas las informaciones la misma importancia. En cada momento seleccionamos informaciones a las que queremos dar más relieve y otras que presentamos de manera accesoria, como de paso.]
Algunas escuelas de análisis sintáctico —sobre todo las generativistas— han llamado foco de información a la información principal que se está dando en cada enunciado. En general, muchos aspectos relacionados con la subordinación se entienden mejor si nos preguntamos cuáles son las informaciones a las que se está atribuyendo más peso.
| Introducen una información | Introducen una segunda |
|---|---|
| secundaria con respecto a otra | información a la que el hablante |
| principal | atribuye la misma importancia |
| que a la primera | |
| Mientras | Mientras tanto / entretanto |
| Aunque | Pero / sin embargo |
| Como / (ya que/puesto que) | (Porque) |
| Por ese motivo | Si |
| En ese caso / en esa eventualidad | Entonces |
| Cuando | Ese día / en ese momento / en ese instante /etc. |
| Donde | En ese lugar / allí / en esa calle / en esa plaza / en ese restaurante /etc. |
| Como | De esa manera / así |
Observaciones
La información principal puede ir antes o después. Si es nueva, suele ir después. Si es compartida, puede ir antes o después. Sin embargo, con como la información principal suele ir después.
No pueden usarse si no hay una información principal. La información presentada con estos operadores va necesariamente después de la otra.
A veces, la información que introducen es nueva; otras veces, es compartida.
[Las lenguas son organismos complejos y abstractos que aprovechan pocos mecanismos de diferentes maneras. Existen otros muchos mecanismos de jerarquización de las informaciones. Entre ellos, cabe mencionar el de la posición del adjetivo con respecto al sustantivo.]
Niveles de información compartida
Todas las veces que queramos analizar un mecanismo o un operador gramatical debemos formularnos, pues, las siguientes preguntas:
- ¿Qué informaciones son nuevas y cuáles no lo son en los contextos en los que se usa el elemento analizado? ¿Qué relación existe entre los diferentes datos presentes desde este punto de vista?
- ¿Cómo presenta el enunciador el control de las informaciones? ¿Quién las controla? ¿De dónde proceden?
- ¿Hay alguna información a la que se atribuye más importancia que a las demás? Si la hay, ¿cuál es?
El primero de estos puntos requiere cierta matización:
- En primer lugar, no todas las informaciones compartidas se expresan lingüísticamente como tales; hay numerosísimos casos en los que, por diferentes razones, todas las personas implicadas en la interacción ya disponen de cierta información y, sin embargo, dicha información se sigue presentando, en cierta medida, como nueva. En algunos casos se trata de actualizar la información; es decir, volver a proponerla como objeto de negociación, ya sea para ponerla en tela de juicio o reafirmarla, ya sea para explicitar lo que ya se sabe (por ejemplo, al argumentar). En otros, se trata simplemente de recuperarla o recordarla porque se ha perdido o para completarla.
- En segundo lugar, existen diferentes grados de asimilación en el contexto de una información; esto es, no todas las informaciones compartidas lo están en la misma medida.
- Por último, hay que señalar que no todas las informaciones presentadas como ya disponibles; es decir, de fase 2, lo son por las mismas razones. En algunos casos, se trata simplemente de información ya compartida; en otros, de información presupuesta, en el sentido de que para poder decir lo que se está diciendo tiene que haber aparecido o por lo menos haberse concebido; en otros, se trata de cosas que el hablante ya ha pensado mucho y que presenta como si ya estuvieran compartidas aun cuando no lo están, porque el enunciador no está interesado en proponerlas como objeto de negociación en el que se concentre el interés.
La negociación de las informaciones
El hablante del español dispone de algunos mecanismos para tematizar una información; es decir, para señalar que esa información ya está asumida en el contexto.
Hay casos en los que las cosas no funcionan de la misma manera, porque, por alguna razón, el enunciador decide no recoger lo que le acaba de decir su interlocutor, no tener en cuenta lo que ya sabe.
[Existen, en cada lengua, numerosos operadores cuya función es análoga. El enunciador los utiliza para volver a proponer, recordar informaciones que ya se habían dado con anterioridad, y que su interlocutor podría no tener en la mente o no estar considerando en su justa medida. Es lo que hacemos en español con expresiones como: ¿no te acuerdas de que…?; te repito que…; te recuerdo que…; no te olvides de que…; estoy seguro de que… ]
Para entender bien el funcionamiento de estas expresiones, es fundamental que nos preguntemos cuándo se utilizan, en qué contextos y con qué intenciones.
Con el uso de una expresión como estar seguro de que. Siempre se trata de reafirmar algo dicho que ha sido discutido por otra persona. Precisamente porque lo dicho no ha sido aceptado, el enunciador emplea esta expresión para «relanzar» lo que ya ha dicho, es decir, para volver a proponer su versión de los hechos. Como se trata de algo que no ha sido aceptado todavía, al volver a proponerlo tiene que presentarlo como información nueva.
Hay casos en los que la información presentada con estar seguro de no se ha dado todavía explícitamente en el contexto y se trata de información que el enunciador ya ha estado pensando, a la que ha estado «dando muchas vueltas», o que presenta como si estuviera a la defensiva, porque teme o sospecha que pueda ser rebatida, o porque está relacionada con algún problema que ya ha sido discutido o en torno al que ya se han considerado diferentes informaciones.
A. ¡Qué raro que no hayan llegado todavía! ¿Les habrá pasado algo? ¿Habrán tenido algún problema?
B. Yo estoy seguro de que no van a venir. No es gente de la que uno se pueda fiar.
En estos casos, el uso de estar seguro de produce con frecuencia la sensación de una ligera ruptura con el contexto inmediatamente anterior. Esto se debe al hecho de que, al hablar de algo que él ya había estado pensando, el enunciador irrumpe con toda su subjetividad en el contexto y pasa a moverse en un nivel distinto de aquel en el que se encontraba la interacción hasta ese momento.
Tú puedes decir lo que quieras / di lo que quieras…; Haz lo que te parezca…; Interprétalo como quieras…; Yo no sé vosotros, pero yo…
La función de estas expresiones es, precisamente, marcar ese cambio de nivel, mediante el cual el enunciador se aísla, en cierta medida, de las otras personas participantes en la interacción. Este dato se ve confirmado, además, por la presencia en estos contextos de un pronombre sujeto, o de expresiones como por mi parte que también subrayan el cambio de sujeto o la ruptura con lo anterior.
Existen casos en los que el enunciador presenta algo que puede parecer totalmente nuevo en el contexto, casos en los que, en realidad, nos hallamos nuevamente ante una manera de reafirmar lo que se había dicho, porque todavía no ha sido asumido por el interlocutor, si bien no se ha puesto explícitamente en tela de juicio. Esto sucede, por ejemplo, cuando, después de un intercambio en el que se intenta tranquilizar a alguien, concluimos resumiendo o parafraseando lo que ya se ha dicho con un enunciado como:
No te preocupes, de verdad. Estoy seguro de que saldrá todo bien.
Las expresiones como es verdad que también sirven para volver a afirmar algo que ya ha dicho otra persona como si fuera nuestro, es decir, como algo que el enunciador quiere presentar ex novo. Este es el motivo por el que suelen ir seguidas de indicativo. A este respecto, es fundamental señalar nuevamente que la razón por la que las expresiones como estar seguro de o es verdad que van seguidas de indicativo tiene una relación con el hecho de que se está proponiendo una información como objeto de negociación.
[Las preguntas son estructuras proposicionales abiertas con las que pedimos a nuestro interlocutor que acepte o rechace una información. Con algunos tipos de preguntas le pedimos que la complete. Lo que hacemos al formular una pregunta es ofrecer a nuestro interlocutor una información incompleta para que la acepte, la rechace o la complete. Nos estamos moviendo, pues, en el nivel de la negociación de informaciones; no se ha superado el nivel de las informaciones. Este es el motivo por el que las preguntas suelen ir en indicativo.]
Todas las veces que negociamos las informaciones se proponen como informaciones nuevas. En los casos en los que la información ya se ha aceptado o se ha superado el nivel de la información, y pasamos a hacer algo distinto, las informaciones se tematizan, es decir, se presentan como informaciones que ya habían aparecido y se han contabilizado como tales en el contexto.
En la manera de presentar las informaciones interviene siempre un cálculo por parte del enunciador sobre los conocimientos de su interlocutor. Sucede, a veces, que presentemos como información compartida informaciones que en realidad son nuevas para el interlocutor.
Información presupuesta
Hay casos en los que la información se presenta como compartida aunque no lo esté. A veces, se trata de información presupuesta, es decir, presentada como compartida porque es necesaria, desde un punto de vista lógico, para poder afirmar lo que se está diciendo. En otros casos, se trata de cosas que el enunciador ya ha pensado varias veces, a las que…
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