Los antecedentes
Tras el apoyo brindado durante la Guerra de Independencia de Cuba (o la Guerra de 1895), se establece la idea de que Cuba tiene una deuda con los Estados Unidos. Esta deuda se traduce en la dominación económica e incluso política de América del Norte en la isla del Caribe. En la práctica, todos los asuntos internos de Cuba son gobernados, directa o indirectamente, por Washington y los tratados firmados por el presidente cubano Estrada Palma en 1901 y 1903 permiten a los exportadores de azúcar de los Estados Unidos tener el control total del mercado cubano sin la posibilidad de la competencia, así como el uso de algunas áreas de Cuba con fines militares, incluida la base naval de Guantánamo.
Sin embargo, estos tratados no enriquecen a la población y bloquean la posibilidad de iniciar la diversificación de la agricultura y el desarrollo de la industria. Así, con la crisis económica de 1930, bajo la dictadura de Gerardo Machado (1925) hay huelgas y conflictos entre la oligarquía de la tierra y los movimientos populares de trabajadores y estudiantes.
En 1933, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, envía al embajador Sumner Welles a La Habana para establecer negociaciones entre Machado y la oposición. Pero la permanencia del dictador es insostenible y Welles lo reemplaza con Carlos Manuel de Céspedes.
La dictadura de Fulgencio Batista
En la escena aparece Fulgencio Batista, un taquígrafo sargento que, al mando de un movimiento militar llamado la "conspiración de los sargentos", obliga a Machado a huir del país. En 1940 Batista es elegido presidente. Es el período de la Segunda Guerra Mundial, y en el mundo hay escasez de azúcar, una situación favorable a la economía cubana.
Cuando en 1951 las predicciones electorales dan la victoria al partido opositor de Eduardo Chibás, es decir, al Partido Ortodoxo, que lucha contra la corrupción del estado, Batista comienza a preocuparse. Así, el ministro de Educación, Aurelio Sánchez Arango, desafía públicamente a Chibás a presentar pruebas de corrupción estatal, Chibás no logra encontrar ninguna importante, y durante una radio directa invitando a los cubanos a rebelarse, se dispara en el estómago y muere después de 10 días de agonía.
Pero incluso sin su líder, el Partido Ortodoxo continúa sus batallas. En sus filas hay un joven abogado, Fidel Castro Ruz. Batista por temor a perder las elecciones hace un golpe y comienza una feroz dictadura que torturará a veinte mil cubanos.
Fidel Castro denuncia a Batista ante el Tribunal Constitucional por delitos contra la Constitución y al mismo tiempo organiza un grupo de 1.200 compañeros de jóvenes ortodoxos. El plan es atacar simultáneamente los cuarteles de Moncada, el Palacio de Justicia y el hospital civil de Santiago de Cuba y tomar posesión de las armas de los cuarteles de Bayamo. En 1953, el plan se desencadena, pero no tiene éxito: unos 70 fueron capturados, torturados y asesinados por los soldados batistianos. Fidel se ve obligado a esconderse con sus hombres en la Sierra Maestra. Cuando Fidel es capturado, el teniente negro Sarría que lo arresta, en lugar de llevarlo al cuartel más cercano, lo entrega a la justicia civil, salvándole la vida.
Durante el juicio, Castro puede pronunciar un discurso en el que afirma el derecho de rebelión contra todas las formas de tiranía y concluye diciendo: <<Condenadme, no importa, la historia me absolverá>>.
Mientras tanto, la prensa comienza a publicar fotos que muestran que los rebeldes no murieron en combate, sino debido a la tortura del régimen batista.
El movimiento del 26 de julio
El discurso de Fidel se imprimió y distribuyó de manera clandestina y el nombre de Fidel Castro comenzó a ser conocido en toda la isla. Mientras tanto, Batista, fuerte de los lazos con los...
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