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El lenguaje político

Introducción

A través de algunas herramientas teóricas y metodológicas para encarar el análisis sistemático del discurso político, que se toman de las principales escuelas y teorías del análisis del discurso, de la retórica y de la argumentación, se quiere alcanzar estos objetivos:

  • Reconocer las perspectivas teóricas fundacionales del análisis del discurso con especial referencia al análisis del discurso político.
  • Analizar distintos géneros discursivos que se inscriban en el discurso político.
  • Construir un objeto de estudio original desde un marco teórico dado, conformar un corpus de análisis a partir de las distintas propuestas metodológicas.

En toda lengua existen las lenguas llamadas especiales, cuyas características principales son la homogeneidad y la adscripción a tres factores extralingüísticos: el componente sociológico (cada grupo social conforma su propia lengua), el componente temático (su uso sirve para transmitir unos contenidos determinados), el medio de comunicación que refleja los usos del lenguaje. El lenguaje político es una variedad de los lenguajes especiales, por lo tanto, primero es necesario definir lo que significa 'lenguaje especial'.

B. Rodríguez (1981) apunta a tres tipologías de lenguas especiales:

  • Jergas o argots: un tipo de lenguaje especial utilizado por un determinado grupo social con finalidad críptica. Su componente más destacado es el sociológico y son sobre todo utilizados por grupos situados al margen de la sociedad.
  • Lenguajes científico-técnicos: unos tipos de lenguajes utilizados para la descripción de las distintas ciencias. Su componente más destacado es el temático.
  • Lenguajes sectoriales: tipos de lenguajes especiales utilizados en actividades y profesiones distintas, para fines específicos (existen varios tipos, como el burocrático-administrativo, el económico y el político). M. V. Calvi (2017) los define como "Variedades funcionales de la lengua que se han desarrollado históricamente como instrumentos de comunicación en un determinado ámbito científico o profesional". En ellos el componente temático y sociológico es igualmente destacable.

Los lenguajes sectoriales constituyen el sector más amplio de las lenguas especiales y tienen diversas características: una terminología propia, ausencia de emotividad (objetividad e impersonalidad), objetivo epistemológico y pragmático. Los lenguajes sectoriales tienen preferencias por ciertas formas gramaticales y discursivas, y se basan en las estructuras fonéticas, gramaticales y léxicas.

Definición de lenguaje político

Las dudas sobre el lenguaje político van desde autores tan sólidos y destacados, como E. Coseriu, hasta otros investigadores especializados en la materia que han escrito publicaciones recientes. En general, no hay acuerdo sobre si existe algo que se pueda denominar 'lenguaje político' como tal: hay quienes lo consideran como una forma particular de comunicación, la comunicación política, y hay quienes defienden la adscripción del lenguaje político a los lenguajes especial – el curso se refiere a esta orientación (seguramente no es un lenguaje técnico-profesional).

Según E. Coseriu: "Para la filología y para la hermenéutica del sentido, los discursos políticos no pueden siquiera representar una clase particular (…) Los discursos políticos no constituyen una clase por su forma o estructura lingüística, sino solo por su contenido extralingüístico". Para él, se niega, por tanto, la existencia del lenguaje político con el fundamento de que existen usos políticos del lenguaje desde presupuestos ajenos a la lingüística. Se llega, a lo más, a establecer usos que impregnan el lenguaje de la politicidad.

El lenguaje político se puede concebir como un lenguaje especial y sectorial utilizado por los políticos con el cumplimiento de sus funciones (Núñez Cabezas y Guerrero Salazar, 2011): de hecho, es un lenguaje con características sintácticas y léxicas que le confieren un carácter propio, y con una variedad funcional, es decir, una variedad de lengua que se adapta a unos usos determinados.

La lengua es un sistema de variedades que se puede manifestar de maneras muy diversas según los usuarios y según los contextos comunicativos en que los usuarios concretan ese sistema, que tienen también diferentes niveles de especialidad. En el caso del lenguaje político, estructuras y formas lingüísticas propias también están compartidas con la lengua común. De hecho, el discurso político comparte rasgos con otros tipos de discursos: para Chilton y Schäffner (1997), la naturaleza política de los discursos responde a nociones relacionadas con el término 'política', y, también, con las interpretaciones diversas según las características del contexto histórico-social de una comunidad determinada.

Gerstlé (2005) añade que "el lenguaje en el discurso político es portador de representaciones del mundo y de percepciones de la realidad social y física, y también es un sistema de significaciones que es el reflejo de uno mismo, de los otros y del entorno".

Por eso, de todos los lenguajes de especialidad, el lenguaje político es el que presenta mayor dificultad de definir: J. Santos López señala que la dificultad está en que se encuentra un 'Lenguaje de la política' y un 'Lenguaje de los políticos'. Lo mismo hace M. Fernández Lagunilla (1999), que manifiesta la dificultad de aislar los rasgos lingüísticos y comunicativos fundamentales que llenen de contenido cualquiera de las designaciones mencionadas. Para la estudiosa, el lenguaje político "no es un lenguaje especial, sino un uso especial de la lengua común".

El lenguaje político es un lenguaje persuasivo, un tipo de discurso que recurre a diversas técnicas como la ampulosidad en las expresiones, la tendencia a la adjetivación sinonímica y también a la abundancia de neologismos y extranjerismos y el gusto por las expresiones redundantes.

Funciones del lenguaje político

Desde un enfoque funcional, M. Fernández Lagunilla (1980) afirma que "el lenguaje político es sobre todo el uso que se hace de él como instrumento de acción política, uno de cuyos objetivos es la persuasión y la captación de prosélitos". El objetivo fundamental de esta variedad de lenguaje es persuadir, ganar el consenso de los ciudadanos, por lo cual, las elecciones lingüísticas del lenguaje político obedecen a estrategias de comunicación muy precisas.

Por lo tanto, proponiendo alternativo a toda violencia, se caracteriza para ser "un discurso que implica un fenómeno social" (Mangone y Warley, 1994; Sigal y Verón, 2008). El político tiene conciencia de este hecho y también tiene un adecuado conocimiento del destinatario/ciudadano, por lo que recurre a estrategias argumentativas de persuasión, a veces muy eficaces.

E. A. Núñez y S. Guerrero (2002) han definido el lenguaje político como "arte de convencer a través de las palabras", marcando su función dentro de la retórica. De hecho, añaden A. López Eire y J. De Santiago Guervós (2000), la finalidad del lenguaje político es captar electorado para lograr sus metas políticas, y para persuadir el auditorio se requiere de la retórica. Para J. Morató (1997), "el lenguaje político es un arsenal de recursos o clichés lingüísticos que sirven a los intereses de la ideología".

En general, el discurso político debería ser accesible a todos los ciudadanos, con un léxico compartido y con una estructuración gramatical y sintáctica adecuada, y también debería tener una elaboración estilística que facilite la percepción intelectual y emocional. En cambio, se presenta una serie de problemas: hay préstamos, que dificultan la comprensión, hay reiteraciones, que amplían el discurso sin aportar nada nuevo, y la elaboración estilística puede ser deficiente.

Desde un enfoque lingüístico, M. Alvar (1987) considera que todas las funciones del lenguaje están presentes en el lenguaje político:

  • La función referencial (salvando los tecnicismos)
  • La función expresiva, es decir, la estrategia discursiva que se usa cuando el político trata de crear una imagen positiva de sí mismo.
  • La función conativa o apelativa, cuando el discurso se orienta al destinatario.
  • La función fática, cuando se hacen llamadas de atención al interlocutor.
  • La función metalingüística, cuando el político aclara el significado de ciertas palabras.
  • La función poética, que se da con el empleo de figuras estilísticas como los encadenamientos y las repeticiones.

El lenguaje político está alejado actualmente de lo que se podría llamar un discurso ejemplar: no es debido únicamente a la falta de pureza lingüística (inclusión de extranjerismos, redundancias, sintaxis defectuosa, mal uso de palabras y expresiones), sino también a una serie de fenómenos y recursos que dificultan el entendimiento del mensaje.

Tipos de discurso político

Según Núñez Cabeza (2000), se puede distinguir entre dos tipos de discursos políticos:

  • Discurso político externo: es el que usa el político cuando se dirige a los ciudadanos durante los mítines, declaraciones a periodistas y sesiones parlamentarias (normalmente recogen los medios de comunicación). El lenguaje puede ser accesible, usado para referir hechos favorables, y se presenta rico de coloquialismos, de fraseologismos, y emplea la función poética; pero también el lenguaje puede ser ambiguo, cuando el político se enfrenta a situaciones comprometidas, presentándose perifrástico, eufemístico y empleando otras figuras para disfrazar la realidad.
  • Discurso político interno: se presenta cuando el político se dirige a otros políticos, normalmente en sesiones parlamentarias o comisiones (tiene menos alcance en los medios de comunicación). En este caso se recurre a un lenguaje más unívoco, esto es, más técnico.

Discurso político ideal y discurso político actual

A. Ortega Carmona, en 'El discurso político', da las claves – basadas en la retórica tradicional – para conocer cuáles deberían ser las virtudes de un lenguaje político ideal: casticismo; claridad. sin utilizar palabras de relleno; conveniencia, es decir una armónica relación entre todas las partes de un discurso, del estilo y de la adecuación de las palabras a la materia tratada; y medios estilísticos, utilizando figuras del lenguaje en el discurso político, ya que "finalidad es hacer que la comprensión de cuanto se expresa penetre con viveza en la percepción, y conmueva la sensibilidad".

Dado que el discurso político se divorcia del lenguaje cotidiano, porque utiliza selecciones lingüísticas y figuras retóricas para conferir autoridad y credibilidad al emisor político y obtener del destinatario respuestas emotivas, el lenguaje político se presenta a veces como un lenguaje ambiguo, polisémico y complejo. Como subraya González Ruiz (2008), "debemos ser conscientes de que este lenguaje obedece a estas modalidades porque su objetivo final es alcanzar nuestro consenso".

De hecho, en cambio, el discurso político actual presenta los siguientes rasgos: repetición, redundancias, sinonimias, alargamiento de las expresiones; uso de un lenguaje autorreferencial; deshumanización parcial del discurso; homogeneidad del lenguaje político con independencia de la ideología (todos hablan de la misma manera); uso de eufemismos; recurrencia a la descalificación y al insulto como armas políticas; uso de un lenguaje connotativo.

De todas maneras, el político tiene que tener en cuenta el destinatario de su discurso: los ciudadanos. Puesto que ellos pueden con su voto decidir los resultados de unas elecciones, se convierten por tanto en el centro de la atención de las estrategias persuasivas del discurso político.

La organización del discurso

Según Van Dijk, el texto organiza su contenido en el plano global en dos tipos de estructuras:

  • La microestructura, es decir la forma en que se organiza la información en el texto.
  • La macroestructura, es decir la estructura semántica del conjunto del texto.

La macroestructura y microestructura se complementan, a pesar de que son estructuras textuales independientes entre sí. La microestructura expresa gramaticalmente la ordenación de las ideas (macro proposiciones, es decir, las ideas principales, y micro proposiciones, las demás), la cohesión y el establecimiento de relaciones semánticas (sobre el contenido y el tema desarrollado). Por lo tanto, debe tener lógica en la forma en que avanza y desarrolla de información (gramática textual). Implica el uso del léxico, la morfosintaxis, la sintaxis; la construcción sintáctica adecuada de oraciones y párrafos; además, es importante el uso de conectores: coordinantes, subordinantes y locuciones.

Según la macroestructura, generalmente, cada uno de los discursos pronunciados se articula según un orden preciso y coherente:

  • Introducción: más o menos larga, se centra en la presentación del hablante y de los temas que se presentan o argumentan en el discurso. En la introducción se encuentra incluso la determinación de los destinatarios, normalmente identificables a través de recursos apelativos por el mismo emisor.
  • Desarrollo: es la parte central del discurso en la que se desarrolla el tema a través de secuencias argumentativas (que se proponen demostrar y defender algo), expositivas (que analizan o sintetizan ideas o conceptos), y descriptivas (que indican cómo es algo o alguien desde un enfoque objetivo o subjetivo), todo ello, según el propósito que se quiera conseguir. En esta parte del discurso se articulan las características propias de la sintaxis, de la morfosintaxis y del léxico y aparecen también las unidades fraseológicas, a veces con mezcla de registros y niveles de lengua. Muchas veces el desarrollo temático procede a través del uso del clímax con grados crecientes que sirven para valorar e intensificar el argumento, y con el empleo de marcadores discursivos que estructuran la información (en primer lugar, en segundo lugar, por último), conectores (por el contrario, así, sin embargo, en cambio, por lo tanto), y reformuladores (de hecho, en realidad, por ejemplo, es decir, o sea, en cualquier caso).
  • Conclusión: parte final en la que el discurso llega a la máxima graduación argumentativa y que se cumple a través de augurios, citas, exclamaciones, lemas y agradecimientos.

Emisor, interlocutor y destinatario

Dado que hacer política es un ejercicio de persuasión, se quiere decir que el discurso político es una forma particular de interacción social con ánimo de convencer.

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Scienze antichità, filologico-letterarie e storico-artistiche L-LIN/07 Lingua e traduzione - lingua spagnola

I contenuti di questa pagina costituiscono rielaborazioni personali del Publisher giovanni.romano.shinjuku di informazioni apprese con la frequenza delle lezioni di Lingua spagnola e studio autonomo di eventuali libri di riferimento in preparazione dell'esame finale o della tesi. Non devono intendersi come materiale ufficiale dell'università Università degli Studi di Bologna o del prof Ruggeri Alessia Anna Serena.
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