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Trabajo de Ilaria Girau

Asignatura: literatura hispano-americana

Profesor: José Ramón González García

Lectura de: Gabriel García Márquez, Cien años de soledad (edición Cátedra)

Las mujeres de Cien años de soledad

Introducción

El presente trabajo, sobre la novela más importante de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, centra su atención en un análisis de algunos personajes femeninos. Fue muy difícil decidirme sobre el tema porque es como elegir la obra de arte más bella de todas las épocas: imposible porque todas las obras son como pilares de particulares siglos y todas tienen determinadas emociones y colores. Así es Cien años de soledad, una obra de arte que esconde en su interior mil y más pequeñas obras de arte, desde una palabra hasta una más amplia reflexión sobre la vida, la soledad, el tiempo, el amor, las mujeres...

Análisis general de las mujeres

La realidad y el aspecto de la sociedad que explora García Márquez es el tratamiento de las mujeres, y esa exploración lleva una visión del poder de las mujeres en las vidas de los hombres de la novela. Gabriel García Márquez hace una crítica social sobre el papel tradicional de la mujer, usando dos tipos de poder que una mujer puede tener sobre la vida del hombre: el poder físico y el poder mental.

El poder físico está representado por la belleza y la fascinación, como si la mujer fuese ajena a la realidad y viviera en un mundo de las más puras experiencias estéticas, mientras que el poder mental es aquel que mantiene las tradiciones, que conserva la vida familiar y que regula su funcionamiento.

Sin embargo, las mujeres tienen un poder limitado. Los hombres a veces tienen la última palabra y no les importa lo que hagan las mujeres. Por ejemplo, Úrsula quiere que José Arcadio sea cura, pero cuando él regresa a la casa Buendía, Úrsula se da cuenta de que él no ha estudiado religión. Pero, leyendo atentamente, podemos notar cómo el autor quiere también mostrar el cambio que está pasando en el papel de la mujer tradicional.

García Márquez se burla del machismo y reafirma la vitalidad de la raza humana a través de la fuerza terrenal de sus mujeres y en Cien años, aunque hay muchos tipos de mujeres fuertes, por ejemplo, las prostitutas Pilar Ternera y Petra Cotes, el prototipo de la figura simbólica de la madre tierra, en la que recae el peso de la novela, es Úrsula Iguarán.

Como dice la traductora Margaret Sayer, podemos clasificar las mujeres de la novela como ''buenas y malas'' de acuerdo con su vida sexual. Dice Sayers: las buenas son las esposas y las madres o las mujeres solteras que no tienen vida sexual activa (Úrsula, Amaranta, Remedios la Bella, Fernanda del Carpio, Santa Sofía de la Piedad) y las malas, clasificadas como las concubinas (Pilar Ternera, Rebeca, Petra Cotes y Meme); pero, casi todos los personajes femeninos de esta novela tienen un rasgo característico que lo define y lo hace único.

En este trabajo quiero centrarme en cuatro personajes femeninos: Úrsula Iguarán, Pilar Ternera, Amaranta Buendía y Remedios, la Bella.

Úrsula Iguarán

"Activa, menuda, severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento de su vida se la oyó cantar, parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche, siempre perseguida por el suave susurro de sus pollerines de olán. Gracias a ella, los pisos de tierra golpeada, los muros de barro sin encalar, los rústicos muebles de madera construidos por ellos mismos estaban siempre limpios, y los viejos arcones donde se guardaba la ropa exhalaban un tibio olor de albahaca." (C.A.S. Pag.11)

Esta es Úrsula, mujer fascinante que por su temperamento tenía enfrentamientos con su marido, aunque siempre cedía a las elocuencias de él (“José Arcadio Buendía entró en le dormitorio cuando su mujer se estaba poniendo el pantalón de castidad. Blandiendo la lanza frente a ella, le ordenó: 'quítate eso'. Úrsula no puso en duda la decisión de su marido 'tú serás responsable de lo que pase'” C.A.S. Pag 26). Es uno de los personajes femeninos más importantes e influyentes de toda la novela, no solamente porque es la mujer de José Arcadio Buendía, fundador del pueblo de Macondo y tronco de toda la familia de los Buendía, sino porque participa activamente en el desarrollo del pueblo; por ejemplo, cuando Úrsula sale a buscar su hijo y después de unos meses regresa, lleva con ella otros habitantes para que se queden allí.

Úrsula es también el pilar material de la familia para todas las generaciones porque crea una pequeña industria de dulces para estabilizar la economía de los Buendía, pero, este deber, que consume parte de su tiempo, no le impide realizar su papel tradicional de mujer. Úrsula es una persona llena de prejuicios (“si has de volverte loco, vuélvete tú solo" gritó.'' Pero no trates de inculcar a los niños tus ideas de gitano'' C.A.S. Pag 6) y miedos ("Úrsula, encinta por tercera vez, vivió de nuevo sus terrores de recién casada” C.A.S. Pag 30); es la madre amorosa, preocupada, a veces insoportable, a veces heroica; es la viuda inconsolable que llora por las tardes debajo del castaño y recostada junto al esposo muerto, es la anciana centenaria que oculta su ceguera para evitar la compasión. Es el único personaje optimista de esta novela, el que conserva ese toque formidable de anciana recién nacida que le da una dimensión legendaria.

Úrsula es el estereotipo de mujer de los siglos XVIII y XIX en países de Latinoamérica, una mujer de su casa dedicada a la familia, laboriosa, etc. Por otra parte, encontramos un enorme parecido entre Úrsula y la abuela de Gabriel García Márquez, Tranquilina Iguarán, que no solo lleva su apellido, sino que Úrsula, al igual que Tranquilina, fallece loca y ciega a una avanzada edad para la época. Por todos estos motivos el autor la dibuja como ''la mujer ideal, el paradigma de la mujer esencial'' (El olor de la guayaba, pag.24) y, como podemos leer al principio de esta descripción, es como un ser casi omnipresente y omnipotente; Úrsula, en efecto, tiene una función narrativa muy grande, como indispensable para entender toda la novela: su poder matriarcal y su longevidad (está presente en casi toda la obra, ya que al fallecer tiene como ciento veinte años) la haga ser la memoria histórica y genealógica de toda su familia.

Si estamos interesados por la mitología griega y sabemos algo sobre ella, es muy fácil decir que esta novela, y entonces los personajes, no escapan a la contaminación del mito. Úrsula, de hecho, pasa a ser representada por dos diosas mitológicas: la diosa madre, Gea, y su nieta, la diosa Deméter. Ella, en efecto, es como el elemento primordial y simboliza la vida, la fuerza y la fecundidad como Gea y es sin duda, la figura gigantesca de la novela, y todavía cuando parece estar lista para desaparecer, débil y ciega, aparece y no permite que la casa se le venga abajo: “No es posible vivir en esta negligencia”, decía. “A este paso terminaremos devorados por las bestias.” Desde entonces no tuvo un instante de reposo. Levantada desde antes del amanecer...

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Scienze antichità, filologico-letterarie e storico-artistiche L-LIN/06 Lingua e letterature ispano-americane

I contenuti di questa pagina costituiscono rielaborazioni personali del Publisher ilariagirau di informazioni apprese con la frequenza delle lezioni di Literatura hispanoamericana e studio autonomo di eventuali libri di riferimento in preparazione dell'esame finale o della tesi. Non devono intendersi come materiale ufficiale dell'università Università degli Studi di Sassari o del prof González García José Ramón.
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