Capítulo 6 "Las relaciones interpersonales, la cortesía y la modalización"
Según los autores Brown y Levinson, la cortesía es básica para producir el orden social y la condición sine qua non para la cooperación humana. El éxito y el fracaso de las relaciones entre personas en los actos comunicativos es uno de los elementos fundamentales del estudio de la interacción verbal. Por eso, los hablantes eligen formas lingüísticas adecuadas para el mantenimiento de las relaciones establecidas y sus fines o, en cambio, optan por la ruptura de la relación. Otro elemento fundamental es el éxito y fracaso de la transmisión de la información.
El contrato comunicativo y los ejes de la relación interpersonal
La comunicación supone que los sujetos que interactúan deben establecer un acuerdo básico, así que se habla del principio de cooperación conversacional, de la negociación y del contrato comunicativo. El contrato comunicativo se refiere al papel comunicativo que desempeñan los participantes. Sin embargo, fue definido por Charaudeau como un acuerdo entre los participantes en un acto comunicativo, en el que se integran los rasgos psicosociales y lingüísticos, a partir de lo cual se asignan a cada participante unos papeles específicos. Además, Fraser sostiene que la cortesía verbal está en el contrato conversacional constituido por los derechos y obligaciones mutuas de las personas que entablan una conversación.
Para Charaudeau, este contrato consiste en las condiciones globales de realización de planes de habla, es decir, una serie de intercambios verbales, entendidos como acuerdos convencionales. En el ámbito social, la relación entre las personas se da en varios ejes que se entrecruzan y permiten al hablante situarse por un lado, en un punto de continuum, y por el otro, tener la posibilidad para negociar en el curso de una interacción.
Como explica Kerbrat-Orecchioni, hay, por un lado, un eje horizontal que permite medir la distancia y la cercanía entre las personas que comunican. Por lo tanto, hay que tener en cuenta el grado de conocimiento, la relación afectiva y el tipo de situación en la que se encuentran (formal, informal). Este eje se expresa tanto con marcas no verbales como la distancia, gestos, miradas como con marcas verbales de tratamiento (tú, usted) que, por ejemplo, indican mayor o menor intimidad. En principio, las relaciones horizontales se dan entre iguales (socios, miembros de una pareja, colegas, amigos).
Por otro lado, hay un eje vertical que determina la relación jerárquica, de superior a inferior, que consiste en la diferencia de edad, de estatus profesional (profesora y alumno), de clase social y también surge por razón de atributos personales como mayor y menor competencia lingüística, más fuerza, dinero, etc. Los marcadores de la posición de los hablantes, llamados taxemas por Kerbrat-Orecchioni, pueden ser de dos tipos: no verbal, como el tono de la voz, gestos y movimientos; verbal, como la elección de formas de tratamiento (tú, usted).
Además de estos dos ejes, hay otros posibles como el de sentimiento positivo/negativo, consenso/conflicto, respeto/confianza. La aplicación de estos parámetros se basa en una relación previa establecida por cada participante, pero estos pueden cambiar durante una interacción porque pueden negociar o entrar en conflicto.
La persona social: noción de la imagen
Goffman hace una reflexión sobre la construcción social del “sí mismo”. La actividad comunicativa se concibe socialmente como una escena en donde los actores interpretan su papel, o sea, el hablante se considera como un personaje que se va definiendo, en el curso de la interacción, con los otros. Por lo tanto, el “sí mismo” (self) es una construcción social que se manifiesta a través de la imagen (face) con la que cada actor se presenta en la interacción.
Según Goffman, la imagen es un valor positivo que una persona reclama por sí misma a partir de la posición que otros asumen que ha tomado en un contacto determinado; es un objeto sagrado que tenemos que preservar y mantener a través de rituales. Dado que la interacción se entiende como algo en donde la imagen se puede perder o degradar, los rituales de la interacción tratan de salvar la imagen propia y la de los demás a través de rituales de reparación o compensación o bien a través de rituales que evitan el conflicto.
En el escenario comunicativo hay para Goffman dos espacios:
- Front stage o sea el anterior o frontal, el más cercano a un público desconocido (llamado también proscenio o escenario); se refiere a nuestra actitud formal y a comportamientos rituales;
- Back stage o sea el posterior donde hay mi mismo, por lo tanto es el espacio privado, donde el actuante puede descansar y la imagen es conocida. Mientras que en el espacio público la imagen está continuamente en construcción.
Somos como monedas, es decir, con dos caras:
- Cara A: todo lo que los demás quieren que somos;
- Cara B: nosotros mismos, es decir, ser libres.
Otro concepto importante es el de territorio, o sea, el espacio material, psicológico y simbólico por el que se mueve el sujeto social, formando el ámbito personal que siente como propio. Goffman habla de los territorios del yo como el territorio corporal (mi cara, mi cuerpo), los miembros de la familia, el territorio espacial (mi casa) y temporal, el espacio mental.
La cortesía
Por Escandell, la cortesía se concibe como un conjunto de normas sociales establecidas por cada sociedad, que regulan el comportamiento de sus miembros, prohibiendo algunas formas de conducta y favoreciendo otras. Por lo tanto, en cada sociedad hay un conjunto de normas.
La cortesía lingüística:
- Se entiende como un conjunto de estrategias que determinan la elección de unas determinadas formas lingüísticas;
- Reconoce que la función interpersonal del lenguaje está presente en la base del comportamiento comunicativo. En otras palabras, tanta importancia tiene la circulación de información así como la relación interpersonal;
- Sirve para canalizar y compensar la agresividad y promover la estabilidad social;
- Marca y refleja las relaciones existentes en la vida social;
- Es terreno de negociación en cualquier contexto.
Leech postula un principio de cortesía que queda formulado en las máximas de generosidad, tacto, aprobación, modestia, acuerdo y simpatía.
Pero la teoría más elaborada sobre la cortesía es la de Brown y Levinson que toman como punto de partida las nociones de imagen y de territorio de Goffman. Según Brown y Levinson, el ser social está constituido por dos entidades interdependientes:
- La imagen positiva que se refiere al valor y estima que una persona reclama para sí misma.
- La imagen negativa que se refiere al territorio que se considera propio.
En la interacción, las imágenes que se ponen en juego son como mínimo cuatro: las dos del oyente y las dos del hablante. Hay acciones que afectan negativamente la imagen y que reciben el nombre de Actos Amenazadores de la Imagen (AAI). Ante este tipo de actos, el hablante tiene varias opciones, por ejemplo, puede evitarlos o repararlos. En otras palabras, si hay un enunciado que puede ofender al interlocutor, es conveniente no pronunciarlo o expresarlo de manera indirecta. Entre los AAI más fuertes encontramos el insulto y el sarcasmo. Los actos potencialmente amenazadores de imagen son de cuatro tipos:
- Actos que amenazan la imagen positiva del hablante, o sea, aquellos que pueden ser autodegradantes: confesión, autocrítica, autoinsulto, etc.;
- Actos que amenazan la imagen positiva del oyente: insultos, ironía, etc.;
- Actos que amenazan la imagen negativa del hablante, o sea, aquellos que son abiertos a un daño al exponer los bienes propios o que autolimitan la libertad de acción: compromiso, promesa, etc.;
- Actos que amenazan la imagen negativa del oyente: actos directivos, impositivo que invaden el territorio de otro como la orden, la prohibición.
Podemos resolver estos actos amenazadores a través de la negociación (estrategias) o se plantea un conflicto abierto. Para evitar cualquier acto amenazador hay diversas estrategias posibles:
- Estrategia de cortesía positiva: una compensación dirigida a la imagen positiva del destinatario. Esta compensación consiste en comunicar que los propios deseos son similares a los del destinatario y por tanto se refiere a un comportamiento cordial.
Podemos mostrar a nuestro interlocutor que sus deseos son los mismos que queremos nosotros a través de:
- La apelación al terreno común: prestar atención a O; Exagerar; Intensificar el afecto hacia O (dar un abrazo)
- Apelación a la pertenencia al mismo grupo: utilizando marcadores grupales (nosotros), buscando el acuerdo y evitando el desacuerdo, manifestando el terreno común (provenencia, etnia, todo aquello que tenemos en común con el interlocutor), bromeando.
- Estrategia de cortesía negativa: una acción dirigida a la imagen negativa del destinatario, hacia su deseo de que no se dificulte su libertad de acción. Por lo tanto, intentamos comunicar que estamos respetando la libertad. Es la esencia del comportamiento respetuoso. Por lo tanto, para ser respetuosos tenemos que:
- Ser convencionalmente directos.
- No presuponer los deseos del oyente: (preguntar al oyente).
- No coaccionar al oyente, por lo tanto, para evitar la coacción hay que ser pesimista y minimizar la amenaza.
- No comunicar que se quiere afectar al oyente, por lo tanto, hay que pedir disculpas, plantear el AAI como una regla general, nominalizar e impersonalizar al hablante y oyente por ejemplo evitando la primera y segunda personas del singular.
- Comunicar que se está en deuda con el oyente.
- Cortesía encubierta: se produce un acto comunicativo encubierto cuando se intenta no amenazar la intención del interlocutor. Las estrategias se refieren a la transgresión de las máximas de pertinencia, cantidad, calidad y manera.
Kerbrat-Orecchioni propone considerar los actos de refuerzo de la imagen (ARI) o sea los agradecimientos, las alabanzas, los buenos deseos, las felicitaciones, realizados como un comportamiento positivo para la relación interpersonal. La persona que habla puede utilizar algunos de los procedimientos usados en la cortesía negativa para compensar la posible agresión a la imagen negativa de su interlocutor. Brown y Levinson llaman atenuadores a los elementos lingüísticos, sustitutivos usados para este fin.
Los procedimientos sustitutivos son aquellos utilizados para rebajar la fuerza del acto amenazador por ejemplo a través de un acto de habla indirecto. Por ejemplo, en lugar del imperativo, que es un señal de orden, se pueden utilizar otras expresiones. Por ejemplo, decir que hace frío para pedir que se cierre la ventana.
En estos procedimientos podemos encontrar los desactualizadores, eufemismos y litotes. Los desactualizadores son partículas modales, temporales y personales que se ponen entre el locutor y el acto amenazador. Entre ellas hay tiempos verbales que sirven para crear un marco virtual, real e hipotético. Por ejemplo:
- El condicional o el subjuntivo sirven para crear un marco hipotético: "Querría un café".
- El imperfecto sirve para crear un marco virtual, por ejemplo, para contar sueños, juegos infantiles, acciones improbables. Nos referimos a una realidad de la cual no estamos seguros: "Quería un café".
- El presente sirve para crear un marco real: "Quiero un café", en este caso se produce una coacción sobre la persona que me está escuchando.
Otra estrategia de los desactualizadores es la elisión de marcas enunciativas, por ejemplo, para eliminar el interlocutor del discurso utilizamos la nominalización y la impersonalización: "aquí no se fuma".
Los eufemismos sirven para sustituir expresiones que pueden herir, por ejemplo, decir "nos ha dejado" en vez de "ha muerto" o "dar a la luz" en vez de "parir".
La litotes también es un recurso de atenuación, en vez de decir "esto es malo" decimos "esto no es bueno".
Los procedimientos acompañantes son expresiones añadidas en las que se hace explícito el acto de habla que se está cumpliendo y el interlocutor puede no estar de acuerdo con lo que se hace. Por ejemplo, se utilizan para pedir permiso, hacer una pregunta, un consejo, etc.
Las reparaciones se expresan a través de la excusa y justificación, por ejemplo, si hemos hecho algo malo y queremos reparar.
Los minimizadores son elementos léxicos que sirven para minimizar la importancia de nuestro ataque a la libertad del interlocutor, por lo tanto, sirven para reducir la fuerza de la amenaza, y son por ejemplo expresiones como: solo, solamente o diminutivos y expresiones valorativas.
Los modalizadores son elementos que sirven para atenuar o reforzar la moralidad de la acción. Hay dos tipos de moralidad:
- Moralidad deóntica: se refiere a todas aquellas expresiones que sirven para indicar la mayor o menor obligatoriedad de algo. Por ejemplo: "debes volver a casa" (en este caso es un deber moral) o "tienes que volver a casa" (se utiliza "tener" cuando no hay opciones y por tanto es más obligatorio).
- Moralidad epistémica: se refiere a todas aquellas expresiones que sirven para indicar la mayor o menor probabilidad de algo. Por ejemplo: "llueve" (en este caso hay certeza); "creo que llueve" (creencia); "parece que llueve" (impresión).
Los desarmadores son expresiones que muestran que de antemano se reconoce la posible respuesta negativa o también pueden servir para lograr una reacción positiva. Por ejemplo, "ya sé que no te gusta dejar prestados los libros, pero me haría mucha falta este".
Los cameladores sirven para convencer o engañar a alguien a través de cosas bonitas, es decir, son expresiones de cariño, adulación tú, que tomas tan bien los apuntes: ¿me los dejas?
"Camelar" es sinónimo de "decir cosas positivas a alguien para engañarlo" y viene de caló (un patrimonio léxico que vive en el romaní que se convirtió en el español coloquial). Por ejemplo, peluco significa reloj, parné significa dinero. Camelar en caló significa solamente hablar.
En conclusión, podemos decir que la comunicación está regulada por un conjunto de normas, máximas o principios que permiten el funcionamiento eficaz de los intercambios. Estas normas o reglas de cortesía son comunes a toda la comunidad y dependen de la proveniencia, por lo tanto, difieren de una cultura a otra. Se pueden transgredir, pueden cambiar y varían también de una situación a otra.
Por ejemplo, Garfinkel hizo un experimento en el que propuso a sus estudiantes que se comportaran con sus padres como si fueran invitados, es decir, pidiendo permiso para cualquier cosa, alabando lo que le ofrecen, etc. La madre de un estudiante al principio lo había tomado como una broma, pero después se preocupa, así que el padre pide a su hijo si quiere ir al psicólogo para ayudarlo. Simplemente el chico se ha comportado siguiendo unas normas de cortesía que no son las apropiadas entre los miembros de una familia. Este exceso de buena educación o de cortesía se interpreta como algo que no funciona.
Capítulo 7
La comunicación es un proceso en el cual se transmite una información entre una fuente y un destinatario. La fuente puede tener finalidades persuasivas, informativas, etc., mientras que el destinatario puede entender lo que escucha produciendo inferencias, hipótesis y gracias a su enciclopedia mental. El discurso siempre tiene un propósito dependiendo del control que nuestra conciencia ejerce sobre la producción de nuestros enunciados y también sobre la manifestación o la ocultación de nuestras intenciones.
La comunicación tiene diferentes significados:
- Significado gramatical: se refiere al significado gramatical de las secuencias de palabras.
- Significado pragmático: se refiere al significado de las palabras en su contexto.
- Significado implícito y explícito: lo que se dice y que se quiere dar a entender.
Además, un mensaje puede ser portador de varias finalidades a la vez, por ejemplo, pasar el rato, romper una relación, conseguir trabajo y otras llamadas:
- Meta: lo que quiero alcanzar para que el intercambio se desarrolle con éxito, nuestra meta y la de los demás con quienes nos comunicamos deben coincidir.
- Producto: lo que he alcanzado.
- Global: un objetivo general y de carácter social.
- Particular: un objetivo específico a través de la consecución de las finalidades particulares se facilita la consecución de las finalidades globales.
Delitos discursivos
En cada sociedad, en cada grupo cultural existen creencias respecto a lo que es el “buen” uso de una lengua y respecto a los que son usos “desviados” o “vicios” lingüísticos. La actividad discursiva es algo que forma parte de la vida de las personas de una manera tan esencial que no es extraño que las cosas sean así y que incluso existan, más allá de consideraciones evaluativas más o menos trascendentes, verdaderas sanciones sociales que tienen como objetivo precisamente determinados usos lingüísticos.
Entre los fracasos comunicativos, se encuentran las incomprensiones y malentendidos. El humor a veces utiliza esas posibilidades de disfunción comunicativa para convertirlas en juegos que las personas reconocen y que provocan risas. La incomprensión es cuando no entendemos una cosa porque somos conscientes de no tener los instrumentos necesarios para interpretar un mensaje y como consecuencia se entiende otra cosa.
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