Pedro Calderón de la Barca (1600 – 1681)
El alcalde de Zalamea (1642 aprox.)
La biografía del silencio: Pedro Calderón de la Barca
Son muchas las lagunas en la reconstrucción de la vida del dramaturgo Pedro Calderón de la Barca y abundantes las falsedades que han circulado por culpa de su primer biógrafo (Juan de Vera Tassis), y no pocas las sombras por pudor y ocultamiento del propio Calderón. Pedro Calderón de la Barca Henao de la Barrera Riaño nació en Madrid en 1600 (aunque en la Verdadera quinta parte de sus comedias se afirma que nació en 1601).
El otro gran dramaturgo que llena con su vida y obra el primer tercio del 1600 es Lope de Vega. Es fuerza comparar los dos grandes dramaturgos del 1600 y mostrar el abismo que separa sus vidas: Lope nos dejó testimonios de su constante aventura, haciendo literatura de su vida, mientras que Calderón deja en las sombras los secretos de su intimidad y sintió gran pudor ante los acontecimientos de su juventud.
Calderón es un hidalgo, pues su padre era secretario del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda (llevaba la contabilidad) y su madre descendía de un señor flamenco. Nace, pues, como cortesano y esto predetermina sus estudios y el hecho de que fuera destinado a ocupar la capellanía que su abuela materna había fundado (capellanía = fundación establecida por una persona adscribiendo algunos bienes suyos al pago de una pensión a un clérigo para que diga misas o celebre otros cultos).
A este fin entró en el Colegio Imperial de los Jesuitas (en Madrid) donde estudió, pero sobre todo allí se imbuye del espíritu jesuítico que será decisivo para su teatro. Luego estudia en la Universidad de Alcalá de Henares y al año siguiente en la famosa Universidad de Salamanca, donde obtiene el título de Bachiller en Cánones.
Sus primeras producciones literarias se remontan a 1620, año en que participa en un torneo poético en Madrid; no obtiene premio pero recibe el elogio de Lope de Vega. En cuanto a su producción dramática, su primera obra que puede ser fechada con rigor es Amor, honor y poder (de 1623) y de este mismo año son Selva confusa y Los Macabeos (con marcadas influencias de Lope, a pesar de su originalidad).
En 1622, en otro torneo poético, obtuvo el primer y segundo premios. A su mayoría de edad, Calderón tuvo que decidir si ordenarse de sacerdote. Decide no ordenarse y comienza a escribir obras literarias. Quizás participó en las campañas militares de Flandes e Italia (de 1625 a 1635), y esto supondría que Calderón habría conjugado las letras con las armas, siguiendo el viejo ideal renacentista. Obviamente no hay certeza de esto pero determinadas alusiones militares, el modo de tratar la violencia, etc. se explicarían y justificarían por su participación en las campañas militares de Flandes e Italia.
En 1630 comienza su éxito como dramaturgo, elogiado por Lope de Vega. Hasta 1651, cuando recibe órdenes sagradas, Calderón escribe teatro profano principalmente para palacio pero también para los públicos corrales de comedias (como Lope y sus discípulos).
Con la inauguración del Coliseo del Buen Retiro (en 1634) Calderón será el proveedor habitual de este teatro real. En 1635 Calderón fue nombrado director de las representaciones en palacio. Durante los años 30 y 40 Calderón escribió comedias de capa y espada, comedias mitológicas para palacio y sus primeros autos sacramentales: es la época de la gran productividad de Calderón.
Calderón jamás hizo publicar ninguna obra suya contra su voluntad y las que se imprimieron fue años después (solamente se ocupará personalmente de la edición de sus autos).
Su producción dramática decrece considerablemente en la década del 40 al 50, pues a su ocupación militar hay que añadir el cierre de los teatros por 5 años durante los cuales sólo se permitían las obras religiosas. Podemos llamar este periodo para Calderón como el de la biografía del silencio, un periodo de reconcentración en sí mismo, con una vida ejemplar sin la profanación de los hábitos como el pasional Lope, pero el dilema entre el sacerdote y el autor de comedias no tardó en nacer también en él.
Por eso decide no escribir más obras profanas para los teatros públicos madrileños, pero continuó escribiendo para palacio piezas mitológicas y musicales, como El laurel de Apolo, La púrpura de la rosa y Celos aun del aire matan. No obstante, la principal dedicación del Calderón dramaturgo y sacerdote es el auto sacramental que era una forma de predicar y enseñar teología mediante la prefiguración y el simbolismo.
En 1663 abandona Toledo para regresar a Madrid, por motivos de salud y para poder vigilar las representaciones de sus obras. En 1680 escribe su última comedia palaciega, Hado y divisa de Leonido y Marfisa. Calderón murió en 1681, escribiendo hasta el final de su vida; fue enterrado con gran asistencia de fieles, aunque en el testamento había pedido un entierro humilde.
Calderón fue un buen cortesano que, aunque no llegue a la fecundidad de Lope, escribió muchas y abundantes comedias, autos sacramentales, sainetes, loas, entremeses, farsas y poesías. Gozó del amplio favor de reyes y nobles y del aplauso público.
- Autos sacramentales: Composiciones dramáticas breves, generalmente alegóricas y con personajes bíblicos.
- Sainetes: Piezas teatrales jocosas, en un acto, generalmente de carácter popular.
- Loas: Introducción que se recitaba antes de empezar una obra teatral, alabando a alguna persona ilustre a quien se dedicaba, pidiendo benevolencia al público, etc.
- Entremeses: Piezas de teatro jocosas, en un solo acto, que solían representarse entre una y otra jornada de la comedia.
- Farsas: Obras teatrales breves de carácter cómico.
Calderón de la Barca, ocultador celoso de su intimidad, moderado en el hablar de sí mismo, de sus aventuras y amores, reconcentrado y meditativo, representa el envés de Lope: atento, en suma, al arte del enredo, fue un maestro en donde pinta con gracia los personajes femeninos, un escenario totalmente barroco.
La dama duende
Calderón fue un maestro en el arte del enredo, como en La dama duende, comedia de equívocos donde pinta con gracia los personajes femeninos, en un escenario totalmente barroco.
La vida es sueño
Pero la obra maestra del teatro barroco de Calderón es La vida es sueño, que presenta asuntos amorosos, políticos y existenciales. Los personajes son: el gracioso Clarín (personaje que, en una obra teatral, tiene el papel de hacer y decir cosas que hacen reír); Segismundo, que cree poder burlar la propia muerte y enseguida morirá; Rosaura, mujer vestida de hombre en busca de su caballero y protagonista de una metamorfosis barroca que le permite seducir como hombre y como mujer (es un personaje ambiguo); que advierte la imposibilidad de distinguir entre vida y sueño, pero al final no le importa porque lo que importa es obrar bien. El hombre se encuentra ante enigmas que no entiende, al fin descubrirá que todo es sueño, que todo es efímero.
El gran teatro del mundo
En el auto sacramental El gran teatro del mundo, la vida es comedia. El mundo se hace teatro para representar la vida humana: la vida es apariencia, no sueño, sino teatro; el hombre es el recitante, el actor. La entrada a la escena es la cuna, la salida es la sepultura; y todos tienen su papel, desde el rey al labrador, desde el rico al pobre. Es una obra no sólo religiosa sino existencial (pues desarrolla el tema del libre albedrío), el hombre es un peregrino en su existencia, pues representa su vida en el gran teatro del mundo bajo el control de su Autor (es decir, Dios) en un clima de confusión barroca.
La dramaturgia calderoniana
¿Dos estilos? Evolución dramática
En la dramaturgia de Calderón podemos hablar de dos estilos (que no se suceden cronológicamente) en la obra de Calderón:
- Primer estilo: El primer estilo es de tipo manierista, de corte, refinado, fantasioso y rebuscado.
- Segundo estilo: El segundo estilo manifiesta rasgos barrocos, complejidad en la forma y una intensa expresividad.
El primer estilo continúa el realismo del drama de Lope pero añade el estilo conciso, la simplificación de la trama y el esquematismo, como en las comedias costumbrista y de capa y espada. Este primer estilo se caracteriza por la brevedad: oraciones breves, sin subordinación, hay pocos elementos barrocos, dominan las interrogativas e imperativas (que dan un carácter breve y dinámico).
En cuanto a la estructura, las obras de este primer estilo son abiertas, es decir, pueden ser ampliadas o abreviadas pues las escenas tienen carácter episódico y se suman entre ellas, mediante una idea que les da unidad, con presencia de elementos cómicos como contraste a los elementos dramáticos, violencias, atropellos, venganza. Aparece ya la técnica del contraste, de la polaridad.
Los personajes son más rígidos, esquemáticos: esa rigidez de valores es la característica del teatro áureo español. Calderón asimila creadoramente los elementos de la dramaturgia corriente (la de Lope) pero los va adaptando, rechazando unos e intensificando otros, según una técnica esquemática que utiliza para expresar su visión del mundo.
Por lo contrario, el segundo estilo de Calderón es más original, buscamos el ritmo solemne y mesurado y la suntuosidad verbal. En efecto, el segundo estilo es un género nuevo y se halla en las comedias religioso-filosóficas y mitológicas y en los autos.
Los elementos más importantes de Calderón barroco son:
- Metáfora (consiste en establecer una identidad entre dos términos y emplear uno con el significado del otro, basándose en una comparación no expresada).
- Paradoja (consiste en unir ideas aparentemente contradictorias).
- Engaño-desengaño.
- Claroscuro.
- Eco.
- Dinamismo.
- Solemnidad.
Imaginería, conceptos y estilo lingüístico
La lengua de Calderón es muy elaborada y, además de su sentido literal, tiene un sistema de imágenes poéticas, abundantes, ricas en significados y sugerencias. Calderón posee un sentido moral que podemos organizar en torno a unos núcleos centrales:
- Naturaleza: Los paisajes inhóspitos y hostiles y los cataclismos simbolizan acontecimientos fatales.
- Astronomía: Utilizada para describir la belleza femenina y la majestad real.
- Luz: Razón.
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Letteratura spagnola 2 - Appunti
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