Curso de lengua española 3a. A. 2017-2018
María Eugenia Sainz González
Dipartimento di Studi Linguistici Culturali Comparati
Università Ca' Foscari Venezia
Appunti di Brunello Carlotta
Interés por el texto
(Integrar con Marimón Llorca 2008, cap. 1, apartados 1 y 2)
Si tenemos una frase como, por ejemplo, Sofía ha comprado el libro de Portolés, vemos que se trata de una oración, es decir, una estructura sintáctica bien formada que permite la función predicativa. Esta estructura sintáctica tal como está construida me permite predicar, en este caso, una acción, que es la acción de comprar el libro, de un sujeto que está denominado Sofía.
Esto era el mundo en que trabajamos el año pasado y esos eran los límites teóricos. Nos interesaba la función predicativa, que es lo que hacía posible que garantizaba que no hubiera nada de extraño en la oración. Veíamos que hay una estructura bimembre que identifica una función-sujeto, que en este caso está representada por “Sofía”, una función-predicado más compleja, representada por “ha comprado el libro de Portolés”. Tenemos también un núcleo porque es un sintagma verbal, un núcleo en forma compuesta (pretérito perfecto) que necesita ser saturado integrando, añadiendo complementos que se necesitan para que la frase sea bien formada.
Si yo digo Sofía ha comprado el libro de Portolés y ha leído el libro de Portolés
Aquí tenemos una continuación, empezamos a construir el texto porque se supone que hay un hablante que quiere decir más, no sólo esta frase porque el presupuesto claro es que no hablamos con acciones, hablamos a través de textos. Si tomamos la frase como objeto de estudio, está bien construida: tenemos el verbo leer, del cual se predica la acción del sujeto, aunque aquí observamos que el sujeto nunca aparece explícito (Sofía) y nos resulta extraño el hecho de que resulta explícito el cambio de complemento directo, pese a que la frase está bien construida. Lo esperable hubiera sido que yo dijese Sofía ha comprado un libro de Portolés y lo ha leído.
El hecho de que yo omita el sujeto (elipsis) y el hecho de que omita o pronominalice el argumento del verbo no tiene nada que ver con la estructura sintáctica porque es igualmente correcta la frase antecedente (donde se repite “ha leído el libro de Portolés”).
La preocupación por el texto surge en el momento en que ha habido lingüistas que se han preguntado por lo que pasa fuera de la oración. Si tenemos que intentar reconstruir lo que ha sido la evolución teórica sobre el texto, es útil recordar dos líneas de investigación de estudios lingüísticos:
- Lingüística teórica: las preguntas por cómo funciona la lengua.
- Lingüística aplicada: investigación, aprendizaje y enseñanza de la lengua.
En la lingüística teórica ha habido una evolución clara, una unión de fuerzas de personas que, estudiando lo mismo, al final han llegado a crear un paradigma coherente de ideas. En un primer momento la investigación se relaciona con lo que se denominaba y denomina todavía hoy comentario de textos.
Comentario del texto
El comentario del texto se entendía como comentario filológico de textos literarios y por tanto se escribía un comentario teniendo en cuenta tres niveles de análisis:
- Fonológico
- Morfosintáctico
- Semántico
Lingüística del texto
En los años setenta, empieza a ver un enfoque distinto. Ya hay obras y autores muy importantes como por ejemplo Benveniste (francés). En esta primera fase lo que ya se observa y pretende es analizar el texto como unidad en sí y no sólo el texto literario sino todos los textos como unidad. Se reconoce que el texto es una unidad que merece análisis, una unidad que debe ser analizada con nociones, conceptos distintos de los usados para el análisis de la oración. Además, se focaliza la atención en aspectos nuevos como, por ejemplo, la estructura del texto (hasta ahora tenía estructura sólo la oración). Ahora estos autores toman un texto, individúan una estructura y empiezan a preguntarse de qué tipo es esta estructura, cómo dar cuenta, explicarla. Se dan cuenta también de otra cosa: la oración tiene una estructura sintáctica que garantiza la expresión de un significado representativo que denominamos proposición. Por tanto, la oración tiene un significado proposicional. La proposición es la descripción de un estado de cosas (evento, estado, experiencia, etc.), es representación.
Una de las grandes novedades de los años setenta en relación con el análisis del texto es tomar conciencia de que los significados del texto y de la oración no son sólo proposicionales, no sólo han significado representativo, no sólo hablamos para describir lo que hay fuera en el mundo sino que hay también significados de otro tipo. Se trata de significados que han sido denominados actitudinales. Por ejemplo, imaginamos de estar en verano y que la profesora diga:
Ya tenemos el verano encima
Ya sabemos que estamos en verano, por tanto la representación que hago de un estado de cosas no ofrece ninguna información nueva. La información relacionada sobre el estado de cosas, la proposición no aporta nada. Este tipo de estructura es especializado en transmitir información de tipo actitudinal y lo que un hablante español infiere es que al hablante no le gusta el verano, lo va a pasar mal, le da fastidio, etc. El hablante comparte una actitud personal sobre el verano, no añade informaciones.
En los años setenta, los estudios se centraron en mostrar lo que estaba más allá de la oración. Merecen una mayor atención autores cuales Benveniste que habló de la importancia del sujeto y de la subjetividad del lenguaje y Halliday y Hassan.
Ya en los años setenta se empieza pensar que el texto merece una atención especial al menos por dos motivos:
- Porque hay más que significados representativos.
- Porque hay una estructura propia del texto que merece la pena ser estudiada.
Análisis del discurso y pragmática
En los años ochenta empieza a ponerse un enfoque ligeramente distinto. El enfoque que introduce los estudios sobre análisis del discurso y pragmática ha sido una auténtica revolución y la consecuencia ha sido un cambio de paradigma desde lo que era la lingüística formal hasta lo que era la lingüística comunicativa y pragmática.
¿Qué hay de nuevo?
Lo que hay de nuevo en lo que dan los analistas del discurso es la actividad que conduce a la producción y comprensión del texto. Los estudios del análisis del discurso hacen hincapié en esto y en el proceso, la actividad mental y comunicativa que lleva a producir el hablante y comprender en tiempo el texto. El texto es el resultado de una actividad previa cognitiva y comunicativa. La actividad cognitiva y comunicativa es lo que ellos denominan discurso. El texto es el resultado y cuando se hace alusión al discurso se entiende más bien el descubrir, la actividad cognitiva-mental de clarificación y comunicativa también que es necesaria y que tiene como resultado la producción y la comprensión del texto.
La pragmática no se interesa por la buena construcción de la oración. Las preguntas que se plantearon los primeros pragmatistas, tipo Grice o Levinson, es ¿qué es lo que hace posible que si un hablante dice en un momento determinado una frase como Hace frío/Tengo frío/Aquí hace frío añade textualidad? Quien oye interpreta no sólo que la temperatura es inferior a la que hubiera sido deseable sino que inferimos que el hablante que dice las frases está pidiendo de manera indirecta que se cierre la ventana o que se encienda la calefacción.
¿Qué es lo que hace que algo que no es una petición directa se interpreta come una petición indirecta?
Desde los orígenes de los seres humanos, incluso antes que fuesen capaces de hablar, antes de la comunicación lingüística éramos pura gestualidad pero éramos ya capaces de manifestar emociones. Esta capacidad, por la cual Grice se pregunta, es una capacidad que hemos herrenado a lo largo de siglos de millones y millones años de evolución. Los primeros hombres se vivían interpretando los gestos como gestos indirectos de peticiones.
Las preguntas que se hacen los pragmatistas es cuál es el proceso implícito que lleva a peticiones indirectas. De allí surge el concepto de inferencia (o implicatura in italiano). Todo lo que se nos dice lo interpretamos como una instrucción o como una señal para inferir algo más; inferimos que se nos está comunicando algo más de lo que se nos dice. Grice dice que “se dice menos de lo que se comunica”.
El input lingüístico genera un proceso inferencial. Obviamente, primero hay un proceso de descodificación. Si yo estoy en Alemania pero no hablo alemán no podría satisfacer la primera fase de la descodificación de la frase porque no reconozco el verbo, adverbio de lugar y el complemento objeto. Por tanto, en esta actividad de comprensión hay una primera fase de descodificación. Si estoy en Alemania y no entiendo la lengua, a través de las pistas, señales que me hace un gesto, o si entiendo el alemán, que me da la lengua misma, infiero que me están pidiendo que cierro la ventana.
Por tanto hay una fase de codificación/descodificación y otra fase que se llama fase ostensivo/inferencial.
La fase ostensivo/inferencial es la gran portación de la pragmática. Significa que las muestras de lengua que yo doy, que damos como hablantes, son muestras de lengua ostensivas, es decir que quieren que nacen de la voluntad de mostrar una intención. Muestran una intención que debe ser interpretada como pistas, señales, instrucciones para inferir la intención. La pragmática se pregunta por el proceso de producción y comprensión. Nosotros comunicamos porque llevamos miles de años comunicando por motivos genéticos (somos seres humanos). Nos preguntamos por qué comunicamos, por qué decimos menos de lo que queremos comunicar. Lo hacemos porque nuestro cerebro está preparado para compensar lo no dicho e inferir.
Una oración es sólo una señal o un conjunto de señal de la intención del hablante. Lo normal es que la intención es implícita y la inferimos.
Las secuencias de dos fases de codificación/descodificación y ostensiva/inferencial es la formulación que han hecho Sperber y Wilson en el 1986 teniendo en cuenta lo que dijo Grice y Levinson. Para comprender cualquier enunciado primero hay la fase de codificación del hablante que es codificación por parte del oyente. Después hay una fase ostensiva/inferencial. Es decir, ostensiva porque estas frases u oraciones así construidas son una muestra, señal que responde a la voluntad de mostrar una intención. La intención no está dicha.
La segunda fase ostensiva/inferencial complementa la primera fase de descodificación. En esta fase interpretamos lo dicho como instrucción para inferir otra cosa, para inferir lo que efectivamente se quiere comunicar. Esto es lo que Grice denominó implicatura y proceso inferencial.
La pragmática reconoce que la lengua es usada por hablantes y oyentes en un intercambio de comunicación y reconocer que no es sólo transmitir informaciones dichas, explícitas sino que hay mucha información que va sumergida, muchos significado implícitos.
Cierra la ventana sería lo que Grice denominó significado – n, significado intencional del hablante. Todo lo que decimos lo decimos con una intención. El significado intencional tiene que ser claro en un texto, todo el texto nace con una intención.
La oración se analiza en cuanto enunciado a un hablante concreto, oída por un oyente concreto y en un contexto concreto. Una oración en la pizarra (una oración cualquiera) es una construcción sintáctica que si está bien construida constituye un acto de predicación. La misma oración Sofía compra el libro de Portolés o Sofía va a misa una vez enunciada por un hablante concreto, a un emisor concreto y en una situación de comunicación exprime la intención del hablante cuando enuncia la oración. Si un enunciado se suma a otros enunciados organizados en párrafos llegamos a un texto que es un enunciado completo pero es también un acto intencional.
En el análisis del discurso se analiza lo que empieza con la lingüística del texto. La lingüística del texto se interesa por el texto en cuanto resultado estático. Analiza muchas características propias del texto, que no son características de la oración.
En los ochentas se completa con un enfoque más dinámico que mira no sólo al resultado sino al proceso que lleva al resultado (proceso de producción y comprensión) y se dan cuenta de que para comprender el significado de un enunciado no basta descodificar y entender lo que significa una oración sino comprender un enunciado implica ser capaces de dar cuenta de lo que entiende el oyente y lo que entiende el oyente es intención.
El significado del hablante es siempre intencional: dar cuenta del significado del enunciado es por tanto dar cuenta de la intención del hablante. Un texto es un enunciado corto.
Lingüística aplicada
Hymes (1977) inventó el concepto de competencia comunicativa.
En lingüística aplicada se pasa del supuesto de que para comunicar y aprender una lengua se necesita, sólo hay cuestión de gramática, al supuesto de que se necesitan muchas otras competencias. El concepto de competencia comunicativa parte de esta segunda visión, de este según enfoque. Una competencia comunicativa se basa su diferentes competencias:
- Discursiva: presupone que somos capaces no sólo de comprender, sino de producir textos coherentes, bien estructurados y eficaces.
- Gramatical
- Pragmática: saber cómo tengo que actuar en una determinada situación de comunicación, nos pone en condición de saber hacer cosas con la lengua.
Grice formuló el principio de cooperación en su artículo del 1975 titulado Lógica y Conversación. El principio recita “Haz que tu discurso sea coherente con el objetivo” Realice su discurso, intervención de acorde con el objetivo y por tanto, para que un discurso sea eficaz necesita un objetivo. Grice propuso cuatro máximas:
- Máxima de calidad: sé verdadero, di la verdad no digas lo que crees que es falso.
- Máxima de cantidad: no digas más de lo que es necesario pero tampoco diga menos de la cantidad justa de información.
- Máxima de manera o modo: sea claro, ordenado, estructure bien su discurso.
- Máxima de relación: sea pertinente, di solo aquello que es pertinente para tu objetivo [ha sido la única máxima que la teoría de la relevancia ha mantenido].
Las máximas son importantes para organizar un discurso en cualquier lengua comunicamos en manera eficaz.
Objetivos del análisis del texto
- Comprender cómo está construido el texto, comprender lo que hace que algo sea un texto y otra cosa no lo sea, comprender lo que hace que un texto sea un placer leerlo o escucharlo.
- Comprender los mecanismos, las reglas del texto.
- Producir para mejorar la producción.
- Crítica textual constructiva: cuando nos enfrentamos a cualquier texto no enfrentamos a la historia de una comunidad, a una cultura porque construimos textos de acuerdo con lo que hemos aprendido de nuestra cultura. Hay contenidos culturales universales y otros que lo son menos y que forman parte de estereotipos o tradiciones culturales ligadas a una determinada comunidad.
A Benveniste se le ocurrió la idea de que la comunicación es intersujetividad, es una situación de intersujetividad de dos sujetos. Al mismo tiempo, en los años cuarenta, Jakobson intentaba reflexionar siguiendo trabajos anteriores sobre las funciones que realiza el lenguaje. Él reconocía hasta seis funciones ligándose así a lo que ya se intuía, que la única función del lenguaje no es la representativa. La lengua no tiene sólo como único fin la representación de la realidad y por tanto no podemos contentarnos de la representación del significado única exclusivamente como proposicional. El significado de una frase como Ven mañana no puede ser sólo única y exclusivamente proposicional.
Jakobson reconoce hasta seis funciones del lenguaje.
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