Video appunto: El cantar del mío Cid y Las arcas de arena

Cantar del mio Cid



El “Cantar del mío Cid” es un poema anónimo encontrado en un manuscrito copiado por un monje (Per Abbat), es escrito en lengua romance y es un canto de gesta de Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador, caballero símbolo de la reconquista .
Este poema medieval es considerado el texto fundacional de la literatura castellana.
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‘‘Cantar’’ poque los juglares recitaban y la cantaban la ‘‘gesta’’, o sea, las grandes empresas, de los heroes de la época.

El protagonista vive muchas aventuras y supera situaciones arriesgadas o incómodas con honor y esfuerzo.
El poema se divide en tres partes, la primera es el “Cantar del destierro”, donde el protagonista es condenado al exilio por su rey Alfonso VI (sexto), pero logra conseguir el perdón ganando batallas con honor.
En la segunda parte (Cantar de las bodas) el Cid conquista Valencia y hace casar a sus hijas con los hijos de Carrión.
En la última parte del poema, el “Cantar de la afrenta de Corpes”, las hijas del cid son ultrajadas (humilladas) por sus maridos, así el Cid interviene y los combate, venciéndolos; por segunda vez el caballero obtiene el máximo respeto, poder y reconocimiento.

Versos de apertura



En los primeros versos se describe la tristeza del caballero al abandonar su tierra, luego llega a Burgos y atraviesa palacios con puertas bien cerradas; los habitantes temían los castigos ordenados por el rey para cualquiera que ayude al Cid.
    El poema posee un carácter realista poco común en poemas épicos.
    Se refleja la necesidad de ganarse la vida todos los días.
    No hay escenas ni elementos mágicos.
    El autor hace hablar a los personajes directamente, confiriendo al poema una gran agilidad y teatralidad
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Las Arcas de Arena



En este episodio el protagonista engaña a los judíos Raquel y Vidas proponiéndole cofres a cambio de dinero, y los dos hambrientos de ganancia y convencidos de la culpabilidad del Campeador, no tienen ninguna duda sobre el contenido de las cajas, así que negocian y acuerdan el préstamo.
Los judíos le pagan 60 marcos a cambio de los cofres que el caballero llenó de arena.
Este episodio revierte la historia del Cid, rompiendo las leyes de la honestidad que el protagonista siempre ha respetado, con lados cómicos.
(la gente medieval consideraba este tipo de episodios divertidos).