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El paro juvenil

Cuando no hay futuro para la juventud la sociedad entera camina hacia la decadencia.

“El empleo juvenil debe ser una prioridad para el Ejecutivo de Sánchez, porque este colectivo sufre temporalidad, parcialidad, cobran salarios bajos y, en algunos casos, trabajan "largas jornadas" sin retribución ni control. Consideran que el Ejecutivo debería activar el programa de Garantía Juvenil "para que responda realmente a los objetivos para los que fue diseñado"

-Fernando Morales/ 8 jul. 2018/

Medidas para hacer frente al desempleo juvenil en Italia

  • Regular las prácticas no laborales. Medidas para vincular las prácticas a un programa de formación y con una duración proporcional a la duración y realidad del plan de estudios correspondiente.
  • Oficinas de empleo joven estatales. Con orientadores que trabajen de manera individualizada con cada joven, para atender a la realidad y características de cada uno.
  • Actuación prioritaria para jóvenes sin cualificación profesional. Proponer itinerarios formativos asociados a una ayuda económica que incentive la realización y finalización de la formación y evite el abandono.
  • Compromiso de revisión de la regulación del contrato para la formación y el aprendizaje. Establecer mayores garantías de la finalidad formativa e impedir el uso abusivo de esta modalidad, mediante el establecimiento de un sistema de control y penalización a las empresas que abusen de esta modalidad y mejorar las condiciones, derechos y garantías de los contratos suscritos.

Pero, como es usual, la política de la Unión aprobó en literatura y suspendió en matemáticas.

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El paro juvenil

El paro juvenil es uno de los problemas más importantes de Europa en general, pero sobre todo de España, Grecia e Italia. España tiene la tasa de desempleo juvenil más alta de Europa, después de Grecia (43,7%). En julio 2012 la tasa de desempleo juvenil superaba el 50%, mientras que en marzo de 2018 la tasa de paro para personas menores de 25 años en España se situó en el 36,3%, que corresponden a 558.000 personas, frente al 6,6% de Alemania, país de la UE con la tasa de paro juvenil más baja.

Según investigaciones de la UE de 2012, el desempleo de los ninis supuso una pérdida anual de 153.000 millones de euros, equivalentes al 1,2% del PIB de Europa. Esa tasa se puede estimar en el doble en España. La problemática del desempleo juvenil se debe a una suma de factores, entre ellos está la reciente crisis económica, que generó unas consecuencias que se traducen en estas cifras. La temporalidad de los contratos junto con la falta de formación intermedia son los principales motivos del desempleo juvenil.

Los otros factores que engrosan esa tasa, según el informe, están: desconocimiento de todas las posibilidades de búsqueda activa de empleo, la falta de “diálogo” entre el sistema educativo y el mercado laboral, el nivel de formación de los jóvenes (ya que el 19% abandona los estudios sin completar la educación secundaria) y el desempleo de larga duración.

Como refiere el artículo “España es el segundo país de la UE con la tasa de desempleo juvenil más alta”, escrito por F. Morales, la organización RUGE asegura que llevaron años solicitando al Gobierno de Rajoy que cambiara sus políticas en esta materia y ahora piden al Gobierno de Sánchez que impulse un plan de empleo juvenil "lógico y estructurado" de forma "urgente" y un programa de formación en el empleo: no solo no ha habido un plan lógico y estructurado, sino que el dinero que han recibido de la UE se está devolviendo por incapacidad o desinterés del anterior Gobierno para atajar este problema.

Además, advierten que “El empleo juvenil debe ser una prioridad para el ejecutivo de Sánchez, porque este colectivo sufre temporalidad, parcialidad, cobra salarios bajos y, en algunos casos, trabaja "largas jornadas" sin retribución ni control. Consideran que el Ejecutivo debería activar el programa de Garantía Juvenil "para que responda realmente a los objetivos para los que fue diseñado".

En paralelo a las afecciones económicas, múltiples estudios y las encuestas de Eurostat y del CIS muestran que los ninis tampoco son optimistas en cuanto a las expectativas de inserción en el mercado laboral: un 18% opina que no tendrá nada seguro encontrar trabajo frente al 6% de la media europea.

En Italia la situación es muy parecida: en 2012 el 36,2% de los jóvenes entre los 15 y los 24 años no logran encontrar trabajo; es verdadero que en los años de la crisis se ha creado hoy una polarización desfavorable a las nuevas generaciones y el trabajo over 50 crece a ritmo mucho más intenso que aquel under 30: la tasa de empleo en la franja de edad de 55-64 aumentó de 46,2% a 52,2% entre 2014 y 2017, en comparación con el salto del 34,7% al 36% de las personas de hasta 29 años.

Según información aportada por el Istat al cierre de 2017, la desocupación juvenil supera el 50% en algunas regiones del sur de la península, menos ricas que las del centro y del norte, con índices alarmantes de 55,6 en Calabria, 54,7 en Campania y 53 en Sicilia.

El Gobierno italiano ha formulado medidas para hacer frente al desempleo juvenil:

  • Regular las prácticas no laborales y vincularlas a un programa de formación y con una duración proporcional a la duración y realidad del plan de estudios correspondiente.
  • Crear oficinas de empleo joven estatales con orientadores que trabajen de manera individualizada con cada joven, para atender a la realidad y características de cada uno.
  • La actuación prioritaria para jóvenes sin cualificación profesional y la propuesta de itinerarios formativos asociados a una ayuda económica que incentive la realización y finalización de la formación y evite el abandono.
  • Un compromiso de revisión de la regulación del contrato para la formación y el aprendizaje, la determinación de mayores garantías de la finalidad formativa e impedir el uso abusivo de esta modalidad, mediante el establecimiento de un sistema de control y penalización a las empresas que abusen de esta modalidad y mejorar las condiciones, derechos y garantías de los contratos suscritos.

La UE fue consciente tempranamente de la peligrosidad del problema. La Comisión en 2009 y el Parlamento en 2010 propusieron, entre otras, la Estrategia Europa Juventud 2010-2018, la Iniciativa para el Empleo de los Jóvenes (2013) y la Garantía Juvenil Europea, que ofrece a los Estados miembros metodología y recursos (8.800 millones de euros) para desarrollarla en sus territorios.

Pero, como es usual, la política de la Unión aprobó en literatura y suspendió en matemáticas: fue muy precisa al decir qué hacer, pero muy tacaña en el cómo conseguirlo.

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