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Herejes ante la InquisiCión de Cartagena de Indias Appunti scolastici Premium

Dispensa al corso di Lingua Spagnola della Prof.ssa Fermina Alvarez Alonso, all'interno della quale sono affrontati i seguenti argomenti: l'eresia nella città di Cartagena de Indias, le eresie luterane, calviniste e ugonotte, il tribunale dell'Inquisizione,... Vedi di più

Esame di Lingua Spagnola docente Prof. F. Alvarez Alonso

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Herejes ante la Inquisición de Cartagena de Indias 251

De los 35 condenados, uno fue relajado en persona, 18 reconciliados

—16 en autos particulares celebrados en la Catedral o Iglesia de Santo

Domingo y sólo 2 en autos públicos de fe en 1626 y 1633— y 12 abjura-

ron de sus errores, 6 de levi y 6 de vehementi. ¿Cuáles fueron las penas

que acompañaron a estas sentencias? Veamos los casos.

a) Relajados

El único votado a relajación fue Adán Edón, al que ya me he referido.

Poco antes de ejecutarse la sentencia final, se hicieron con él nuevas tenta-

tivas para reducirle a la fe católica advirtiéndole del peligro en que estaba

de condenarse; la noche anterior al auto se le comunicó la decisión del Tri-

bunal; le enviaron dos confesores que «gastaron toda la noche disputando

nada»31, y salió al día siguiente en el auto con insig-

con él sin aprovechar

nias de relapso. Sus bienes fueron confiscados y tras leerse la sentencia de

relajación, fue entregado al brazo secular para que la ejecutara.

b) Reconciliados

Los reconciliados estaban presentes durante la celebración del auto

con hábito penitencial de dos aspas. En el transcurso del mismo, se les leía

su sentencia con méritos y luego abjuraban públicamente de los errores

cometidos. Con esta fórmula, el Tribunal les absolvía de la pena de exco-

munión en que habían incurrido por herejes y quedaban reconciliados con

la Iglesia Católica. Se les añadía confiscación de todos sus bienes y des-

tierro perpetuo de las Indias. Algunos fueron penitenciados además con

azotes, salir a la vergilenza por las calles públicas o cumplir durante unos

meses penas espirituales en un convento. La cárcel perpetua o «de la peni-

tencia», llevaba consigo ciertas penas «saludables», como la asistencia a

oficios religiosos y el recibir con frecuencia los Sacramentos de la Confe-

sión y Comunión. En los casos de necesidad se añadía instrucción en la fe

católica.

He aquí los reos que fueron reconciliados. En autos celebrados en la

Iglesia de Santo Domingo, en 1691, desfilaron Cornelio Adrián, Juan Teó-

filo Esleman y Juan Henríquez Pens; Thomas Cox lo hizo en 1650 y el

Reverendo Fr. Juan Plácido Salgado en 1689. Además de salir con sam-

benito, oír la sentencia con méritos en el auto y abjurar después pública-

mente, se les impuso destierro perpetuo de las Indias con hábito y cárcel

Inquisición,

AHN, Lib. 1020, fol. 208 r.

252 Fermina Álvarez Alonso

a voluntad del Inquisidor. Juan Teófilo y Juan Henríquez fueron condena-

dos también a galeras «al remo y sin sueldo», confiscación de bienes y

salir a la vergUenza en un asno. Thomas Cox recibió como penitencia

saludable un año de servicio en el Colegio de la Compañía de .lesus con

instrucción en la fe católica. Y el Rey. P. Salgado, como era religioso, se

le condenó a hábito y cárcel perpetua irremisible y que fuera consignado

galeras32. En el auto celebrado en la

a la Inquisición de Sevilla en lugar de

Catedral el 12 de noviembre de 1679, fueron reconciliados Rodrigo

Escolt, Pedro Leonardo, Andrés Bernardo, Juan Seyber, Jorge Cornelio,

Pablo Musco y Juan Federico Preys. Se les puso las mismas penas que a

los anteriores, además de seis meses de reclusión en el Convento de San

Francisco con penitencia saludable: oir Misa, Rosario, Oficio Divino y

confesar y comulgar las tres Pascuas del año.

e) Abjuraciones

Los reos que abjuraron fueron 12, 6 y 6 En la

de Levi de Vehementi.

Sala de la Audiencia lo hicieron Jacques de la Fontana, Pedro Mocón —

—1654—

1616— y Juan de Osuna Además de una buena reprensión,

.

se les mandó oir una Misa en la Capilla del Santo Oficio y recibir ins-

trucción en un convento de la ciudad. Juan de Osuna fue entregado al

Guardián del Convento de San Francisco por seis meses para desengañar-

le e instruirle en materia de revelaciones, visiones y apariciones que decía

haber tenido en su proceso33.

En autos públicos celebrados en la Catedral o en la Iglesia de Santo

Domingo abjuraron Domingo Fernández Francisco Maldona-

—1650----,

do —1671—, Juan Nicolás y Carlos Nans, en 1685. Todos ellos salieron

con insignias de herejes, oyeron la sentencia con méritos, abjuraron y fue-

ron reconciliados formalmente, después se les condenó a confiscación de

bienes, hábito y cárcel perpetuos. A Juan Nicolás le mandaron recibir ms-

trucción en el Colegio de la Compañía de Jesús durante el tiempo que

estuviera en la cárcel de la penitencia, y después cuatro años desterrado en

el Convento de San Pablo de Sevilla. Carlos Nans fue recluido también en

el Convento de San Diego con la obligación de confesar y comulgar cada

cuatro meses, pero al poco tiempo de su reclusión huyó34.

De los que abjuraron de Vehementi, Juan Mercader lo hizo en el primer

auto de fe celebrado en Cartagena el 2 febrero 1616, Nicolás Burundel en

CL AlAN, Lib. L022, fol. 112.

Inquisición,

32 Cf AHN, Lib. L021, fol. 319 u

Inquisición,

~ Cf. AuN, Lib. 1023, fol. 356 r.

Inquisición,

Herejes ante la Inquisición de Cartagena de Indias 253

auto particular de la Catedral el año 1656, y en la Iglesia de Santo Domin-

go, abjuraron Domingo de Sosa —1651—, Bernabé Blanquesel —1689—,

Jerónimo Frasquesda y el moro Juan Manuel —1691-----.

Todos ellos desfilaron como penitentes con hábito de media aspa, sin

cinto ni bonete, soga al cuello, vela en las manos, mordaza y coroza. Se

les impusieron además azotes y unos años de servicio y reclusión en un

convento para que fueran instruidos en la doctrina católica. Domingo de

Sosa y Juan Manuel fueron enviados al Convento de San Diego durante

un año con confesión y comunión mensual. A Bernabé Blanquesel le

impusieron cuatro años de destierro, sirviendo sin sueldo en el Castillo de

Bocachica35, y Jerónimo Franquesda, después del auto, recibió doscientos

azotes, salió a la vergúenza sobre un asno y le condenaron a destierro per-

petuo con tres años de galeras al remo y sin sueldo36. Por su parte, Juan

Mercader recibió doscientos azotes y fue condenado a cuatro años de

reclusión, dos de ellos en un monasterio. El Consejo corrigió su sentencia

pareciéndole «mucho rigor los azotes», y advirtió que no le obstase la

abjuración para la relapsía, y que así se anotara en su proceso37.

5. REOS ABSUELTOS, CAUSAS PENDIENTES Y SUSPENSAS

58%

El de los procesados recibieron sentencias absolutorias —47

casos—, más que los condenados: 37 fueron absueltos, 4 causas se suspen-

5

dieron, una fue anulada por la Suprema y quedaron pendientes de resolver.

Veamos en primer lugar los casos de La sentencia de

reos absueltos.

absolución podía ser «ad causam» —cuando el reo carecía de culpa por no

haber sido instruido en la fe católica—; «de la instancia», cuando era evi-

dente que el reo se había mantenido en la fe; y «ad cautelamx., —se les

absolvía con sospecha porque no había claridad manifiesta de que perte-

necieran a la Iglesia Católica—.

Tres presos fueron absueltos Thomas Arbec, Juan Nico-

ad causam:

lás y Pedro Hebert. Los dos primeros, apresados por sospechas de protes-

tantismo, habían sido educados en esta religión y pidieron recibir la fe

católica. Tras dictarse la sentencia absolutoria, se les mandó que fueran

instruidos en la doctrina católica por los padres de la Compañía de Jesús.

Después fueron devueltos al Gobernador que los había apresado anterior-

mente por piratas38. El tercero, Pedro Hebert, sospechoso de hugonote,

~ Cf. AHN, Lib. 1023, fol. 394

Inquisición, ti

~ Ibiden,., 1023, fol. 491.

Cf. AHN, Lib. i020, fol. 29

Inquisición, y.

V’

~ Ibídem., fol. 197.

254 Fermina Alvarez Alonso

confesó por propia voluntad que no había sido instruido suficientemente

en la fe católica, lo cual indujo a los Inquisidores a que le votasen la abso-

excomunión39.

lución «ad causarn» de

Dos reos fueron absueltos de la instancia: Juan Manart y Pedro

Pablo. El primero había pertenecido a la herejía calvinista y se había con-

vertido al catolicismo. Dijo que tenía dudas y escrúpulos que precisaba

consultar al Tribunal. Fue recluido en las cárceles secretas el 28 julio

1690. Buscaba huir del gobernador de galeones y pidió con insistencia se

le ocultara. En las audiencias negó la acusación y se ratificó en ser buen

cristiano, bautizado, confesó sus errores y finalmente le absolvieron de la

instancia el 11 de noviembre de ese mismo año. La sentencia se acompa-

ñó de una penitencia saludable: rezar diariamente una parte del Rosario

durante 1 año y confesar y comulgar en las fiestas de la Virgen40.

Pedro Pablo fue recluido en las cárceles secretas en febrero de

1679 donde apenas estuvo seis meses. Confesó que era luterano con-

vertido al catolicismo desde que había oído decir que la Ley de Dios era

la verdadera para salvarse. Desconocía la causa de su prisión y se rati-

ficó en su confesión de católico y de haber dejado padres y patria por

ello4’.

La absolución ad cautelam se aplicó a veintiún reos que infundían

sospechas sobre su Bautismo en la Iglesia Católica. Las cartas acorda-

das del Santo Oficio mandaban que con los presos ingleses, escoceses e

irlandeses<2, que no habían tenido suficiente ocasión de conocer y for-

marse en la doctrina católica, se les diera la absolución condicional y

luego fueron catequizados un tiempo, durante el cual podían confesar

sacramentalmente las prácticas heréticas que habían realizado. Así se

hizo con los reos hugonotes que habían llegado a Cartagena.

Otro grupo de piratas ingleses y holandeses, capturados por el Gober-

nador de Cartagena, se habían convertido en la cárcel pública después de

recibir instrucción de los padres jesuitas. Se arrepintieron y pidieron al

Tribunal su admisión en la Iglesia Católica. En 1620 fueron absueltos «cid

cautelam», «de las censuras y excomunión mayor que podían haber incu-

rrido por las dichas herejías>03. Tras recibir la confesión sacramental y

catequesis correspondiente, fueron devueltos al gobierno civil que les

había condenado a la horca por piratast

Cf? AlAN, Lib. 1020 197.

fol.

Inquisición,

~<

~ Ibídem., 119 r. y

fols. 120.

Lib. L023, fol. 448.

AHN, Inquisición,

~“> fol. 277.

Ibídem.,

“‘ Lib. 1020, 118-119.

AHN, fols.

Inquisición,

4 181.

fol.

Ibídem.,

<~ fol. 197.

~ Ibídem.,

Herejes ante la Inquisición de Cartagena de Indias 255

Otro ejemplo. El irlandés Juan Nel estaba bautizado pero nunca había

confesado ni comulgado. Se encontraba preso en la cárcel real como pira-

ta donde había sido instruido en los misterios de la fe católica por el domi-

nico, P. Fr. Joan Colmano. Se pidió comisión a un secretario y persona

honesta del Santo Oficio para que el reo recibiera la confesión y fuera

absuelto o reconciliado. Se le dio la absolución en el año 1685, y después

fue fusilado en la Almiranta de Galeones por la justicia civil. El P. Col-

mano hizo relación de la «perseverancia, humildad y resignación con que

esperaba en Dios» este reo, pero al revisar el proceso, el Consejo advirtió

que el Comisario que recibió 1-a declaración debía haberla remitido al Tri-

bunal para que proveyese lo más conveniente, y no darle la absolución ad

cautelam; pues entendían que al ser este reo hijo de padres católicos y

estar confirmado —«cuyo Sacramento no admiten los herejes—, daba cla-

ridad [en el tipo de absolución] y no se le debió dar absolución ad caute-

duda»45.

1am, ésta se emplea para cuando hay

Nicolás Boitens, testimoniado como hereje calvinista, desconocía si

estaba bautizado, no tenía conciencia de qué religión era en la que había

vivido, ni tampoco conocía otras doctrinas. Refirió que después que oyó

hablar de la fe católica en el transcurso de un viaje, «la tomó ánimo pro-

curando beneficiarse de su absolución y reconciliación» y fue instruido

por el capitán del barco. Durante las audiencias ratificó su deseo de morir

en la fe católica, y en el examen que le hicieron probó el aprovechamien-

to que había conseguido durante su instrucción. Finalmente, en 1685,

abjuró formalmente, se le amonestó a que recibiese instrucción y confe-

sar-a y fue absuelto ad cautelam. El Consejo, al revisar su proceso vio que

después de haberse bautizado y querer abrazar la Religión Católica, «se le

debió preguntar si incurrió en algún error y si fue con creencia y pertina-

cia y no habiéndolos confesado no resulta sospecha de haber incurrido en

alguna censura de que debiera ser absuelto condicionalmente, reconcilia-

do o con abjuración, y que en caso de duda sobre el Bautismo bastaba la

absolución ad cautelam»46.

Por lo general, los reos que se denunciaron voluntariamente o proba-

ron su inocencia fueron absueltos. Isaac Dont, Juan Horsnel, Roberto

Martino, Albertos Martin, Juan Tor y Juan Suárez, creyendo haber incu-

rrido en excomunión por sus prácticas heréticas, pidieron su admisión en

la Iglesia Católica. Junto con la absolución ad cautelam, el Tribunal les

impuso la penitencia saludable de rezar una parte del Rosario los sábados

durante seis meses, y acudir al Convento de Santo Domingo para recibir

instrucción en la fe.

AlAN, 383.

Lib. 1023, fol.

Inquisición, 380.

fols. 222 r. y

Ibídem.,

>

256 Fermina Alvarez Alonso

Diego Hais, pidió ser admitido a la fe católica porque se había dado

cuenta de que era la verdadera para salvarse. La Suprema -advirtió después

en su proceso que, a pesar de la extensión de la relación, faltaba lo prin-

cipal, como era el decir «si declaró o no en algún tiempo haber sido cató-

lico romano y seguidor de la fe siendo instruido en ella y tenido bastante

noticia y después apartádose» para que necesitase ser reconciliado; tam-

poco se indicaba su edad, por si hubiere sido menor y necesitado de un

curado?’.

Por demostrar el falso testimonio de sus acusadores fue libertado

Joan de Rib~xs, hombre viejo y enfermo, clérigo presbítero de la Margari-

ta, que había sido apresado por hereje en 1654. Le acusaron de ciertas

prácticas sospechosas con un grupo de ingleses que arribaron ‘a la isla en

un barco de esclavos. El reo se ratificó en que le habían levantado falso

testimonio y «pedía y suplicaba se le diese parte de ello para que sintién-

dose culpado lo confesase». Una vez recibidas las pruebas de su defensa

y comprobar la falsedad de los testimonios que habían presentado contra

el Tribunal le dio por libre declarando en su sentencia que «no le obs-

él,

tase la prisión que había tenido para sus pretensiones y honoresA. 80,

Contra «la práctica y estilo del Santo Oficio», a partir de los años

se impusieron penitencias saludables a los reos absueltos como medida para

católica49.

asegurar su propósito de conversión y su perseverancia en la fe

Para evitar toda incertidumbre a la hora de sentenciar, la Suprema

advirtió al Tribunal que «a semejantes espontáneos [como los casos refe-

ridos anteriormente] se les debía preguntar si habían sido instruidos o teni-

do noticia de nuestra santa fe católica específicamente y de los misterios

della»50. Según fuera su conocimiento, el delito podía ser «lapso» o

«relapso», y variaba también la sentencia.

La absolución conllevaba la devolución de los bienes que hubieran

sido secuestrados. En casos de herejía, al entrar en prisión, los bienes de

los reos eran secuestrados e inventariados cuidadosamente durante una

audiencia en presencia del reo. Se custodiaban después en la Caja del

Secreto hasta que terminaba el proceso y se dictaba la sentencia definiti-

va. Según que hubiera pena de confiscación o no, sc le devolvían al reo

sus bienes, una vez deducidos los gastos de estancia en la cárcel. En algún

caso, el Tribunal omitió hacer la audiencia de bienes o no informó ade-

cuadamente de ella al Consejo quien advirtió que siempre se debía hacer

para evitar posibles abusos en esta materia.

Lib.

~ AlAN, L021, fol. Sí.

ínquisición,

~ Ibídem., fo]. 413.

Ib idem.

~‘ AlAN, Lib. 1023, fol. 222 r.

Inquisición,

~“ 257

Herejes ante la Inquisición de Cartagena de Indias

Cinco causas quedaron pendientes por falta de pruebas o por dificul-

tades surgidas durante el proceso.

Por pruebas insuficientes, quedó sin resolver la causa de Toribio

González, asturiano, que había sido recluido en las cárceles secretas en

1658 por sospechas de hereje calvinista. Durante su proceso el reo se mos-

tró variable en la confesión; negaba que fuera hereje de corazón aunque

asistía a las predicaciones de los calvinistas. Negó lo que le habían denun-

ciado ante el Comisario de Puerto Rico diciendo que no se atrevía a mos-

trarse como católico por miedo a su mujer que era calvinista. Como las

pruebas eran insuficientes, se envió un despacho al Comisario de Puerto

Rico para que examinara a los testigos de las defensas y consiguiera las

ratificaciones de los que habían depuesto contra él. Por falta de comunI-

cación, la gran distancia entre los lugares, y la no residencia de los testi-

gos en Puerto Rico, sólo se consiguieron dos ratificaciones. Ante esto, se

dio prioridad a la confesión del reo —en parte, porque siguió negando la

intención—, y así se concluyó definitivamente la causa en 1660, dos años

dada5’.

después de su prisión, aunque se desconoce la sentencia

En el proceso de Juan Federico, pirata holandés apresado por calvi-

nista en 1650, hubo diversidad de pareceres entre los miembros del Tri-

bunal a la hora de votar la prisión; dudaban si éste y otros casos de here-

jes extranjeros se incluían o no en la jurisdicción inquisitorial. Hasta

entonces, «el estilo que se observaba con semejantes piratas presos era

remitirlos a la Cas-a de la Contratación de Sevilla donde se les daba licen-

cia para que se volviesen a sus Reinos dando algún descargo»52. Los cali-

ficadores pensaban que de esta forma los presos volvían a reincidir en

errores sin que hubiera sido fructífera la diligencia del Santo Oficio con

ellos; además, si se les obligaba a renunciar a su herejía, o se les castiga-

ba en caso de contumacia «hadan ellos lo mismo con los católicos que

ordinariamente cogen y roban». Se resolvió consultar a la Suprema «por

ser la materia de tanta gravedad y tocar a lo público»; y éste fue el moti-

vo de la carta que el Visitador Medina Rico dirigió al Consejo General el

22 agosto 1650, pidiendo «se tome solución en lo General» de ésta causa

y «otras semejantes que de ordinario se ofrecen en estas provincias adon-

de suelen ser presos muchos piratas herejes de diversas sectas y nacio-

nes...». La respuesta tardaría en llegar porque en aquellos años de paz con

los ingleses, las circunstancias políticas aconsejaban actuar con prudencia

diplomática para no soliviantar las relaciones con Inglaterra53.

AHN, Lib, L022, fol. 75 r-77.

Inquisición,

>‘

~ AJAN, Lib. 1021, fol. 231

Inqui.sición, it

Ya antes, la Junta de Quena había hecho varias consultas al Rey sobre el panicular.

-“

A una carta de febrero de 1640 sobre lo que se podía hacer con unos franceses, ingleses y

258 Fermina Álvarez Alonso

Por último, citaré las causas de Roberto de la Cruz, Miguel Arias de

Monroy y del mulato Juan Francisco cuyos procesos no aparecen en las

relaciones de causas remitidas al Consejo. El primero acudió espontáneo

al Santo Oficio para reconciliarse; como no le atendieron se dirigió al

Colegio de la Compañía de Jesús y allí estuvo instruyéndose durante un

ano. Al cabo del tiempo, el P. Claver, S.J. le dio un papel firmado por

varios Padres del Colegio aconsejándole que se dirigiera a uno de los

curas de la Iglesia Mayor para recibir la absolución. De aquí le remitieron

al Tribunal donde aún tardaron en atenderle por las muchas ocupaciones

tener54. Suponemos fue reconciliado, aunque no aparecen

que decían

datos de su proceso.

En la relación que se remitió al Consejo en 1670 figura pendiente la

causa del mulato Juan Francisco. El Consejo mandó que el reo fuese

devuelto «con toda seguridad y custodia a la justicia Real de La Habana»55.

Desconzco los motivos, años después su nombre aparece de nuevo en las

relaciones de 1676 en que se sigue nueva causa contra él por reincidir en

el delito de apostasía56.

Hubo cuatro y una que anuló el Consejo. Los casos

causas suspensas

de Adrián Joinel y Juan Patier, fueron suspendidos por el Ordinario y Con-

sultores; el primero probó la enemistad de sus testigos, y el segundo, ade-

más de esto, resistió el tormento que se le dió sin confesar cosa alguna que

le perjudicase.

Adrián Joinel fue acusado de luterano; uno de los testigos era su

mujer con la que no mantenía buenas relaciones; negó la acusación y pre-

sentó en su defensa pruebas y tachas contra los acusadores; los Inquisido-

res decidieron suspender la causa momentáneamente mientras realizaban

la consulta57. Juan Patier fue apresado en 1616 con secuestro de bienes por

ciertas proposiciones heréticas que habían presentado contra él. En todas

las audiencias negó los testimonios ratificados y probó la enemistad de sus

denunciantes. Como el reo se mantuvo siempre negativo, fue puesto a

cuestión de tormento sobre lo que estaba testificado y acusado, y sobre la

negativa e intención55. Ante la admonición y publicación de la sentencia

holandeses que estaban en la cárcel dc la Casa de Contratación, el Rey contestó que «en

cuanto al francés se haga con él lo que tengo resuelto; y en cuanto a los ingleses y holande-

ses no conviene hacer con ellos demostración de rigor, porque ellos harían Lo mismo con mis

y inútil, se

vasallos, pues el socorro que se les da es gasto les podría dar libertad>~. Aol, mdi-

una de Domingo 1639.

1873. Acompaña carta del Prcsidcnte Santo deL 1 abril

ferente, Cf. AJAN, Leg. 1603, Exp. 5.

Inquisición,

>~ de Cortas. 1008, fol. 12

Carta del 11 agosto 1670. AJAN, Lib.

Inquísícíón, Registro

“ Lib. fol.

AHN, 1023, 113.

» Inquisición. 87.

AJAN, Lib. 1020, fol.

Inquisición,

>‘ 145.

fol.

Jbide,n..

~< Herejes ante la Inquisición de Cartagena de Indias 259

de tortura no apeló y siguió negativo sin confesar cosa alguna. Una vez en

el tormento, a la quinta vuelta de los garrotes que le dieron confesó haber

hablado sobre lo que era acusado, pero negó que fuera hugonote y que

tuviera mala intención ratificándose en que era buen cristiano. Se desma-

yó durante medio cuarto de hora; fue reconocido por el cirujano y conti-

nuaron el tormento después sin que confesase más. El proceso pasó por

varias consultas, a la tercera se le conminó a continuar el tormento si no

confesaba; como el reo se mantenía en su negativa, por cuarta vez el Ordi-

suspenderla59.

nario y Consultores revisaron la causa y acordaron

Los casos del flamenco Adán y el inglés Antonio, se suspendieron en

virtud de la instrucción que hablaba sobre los herejes nacionales, ya que

por el año de 1663 los herejes extranjeros podían excluirse de la jurisdic-

ción inquisitorial60. En el caso de Antonio, apresado en 1653, el Tribunal

dudó al presentarse como descendiente de protestantes y con firme pro-

pósito de seguir y morir en esta religión. Los inquisidores le dieron la ciu-

dad por cárcel y enviaron consulta al Consejo61.

Para terminar, me referiré a la única causa que fue anulada, la de Juan

de Ortega. Era un soltero, bien adoctrinado, que vivía de su hacienda. Se

querelló con un tío suyo enemigo por colocar una cruz en cierto lugar, el

cual le amenazó con la Inquisición. El Tribunal, al hecho de formar una

cruz con cuernos le dio calidad de «hirrisión sacnlega de cosa santa que

engendraba sospecha leve de herejía»62. La Sentencia que se dictó fue de

reprensión y advertencia en la Sala de la Audiencia, confesar y comulgar

mensualmente durante seis meses y devolución de los bienes confiscados,

una vez satisfechos los gastos de prisión. No consta de su entrada en la

cárcel a pesar de haberse votado a prisión. El Consejo, tras revisar la

causa, declaró que no había motivo ni prueba para proceder contra este

reo, por lo que, se le dió testimonio de «no obstarle» para oficios públicos

ni de honra y del Santo Oficio.

Como conclusión, se puede destacar que la actuación de la Inquisi-

chin americana, se revistió de cierta tolerancia para con los «herejes» pro-

cedentes de otros paises. De hecho, el tribunal de Cartagena se implanta a

comienzos del siglo xvíí cuando ya han pasado los fervores de las luchas

de religión de la centuria anterior.

Inquisición,

AlAN, Lib. 1020, fol. 146.

>~ Esta referencia aparece en el caso de Adán. Su causa figura entre las Suspensas. No

60 q.

hemos visto otros datos sobre su proceso. AJAN, Inquisición, Lib. L022, fol. 232.

Inquisición,

Desconocemos La respuestas que le dio la Suprema. Cf. AJAN, Lib.

‘“

1021, fol. 379r.

Inquisición,

AJAN, Lib. L023, fol. 360.

62 Revistas

dela

Universidad Complutense

Anales de Geografía de La Universidad En la España Medieval.

— Complutense. Estudios Ingleses de la Universidad

Anales de Historia del Arte. Complutense.

— Anales de Literatura Hispanoamericana. Estudios sobre el Mensaje Periodístico.

— Anales del Seminario de Historia Física de la Tierra.

— —

de La Filosofía. Gerión.

——

Anales del Seminario de Metafísica. Hispania Epigraphica.

— Anaquel de Estudios Arabes. Historia y Comunicación Social.

— —

Arte, Individuo y Sociedad. llu. Revista de Ciencias de

— —

Botánica Complutensis. las Religiones.

— dc. Cuadernos de Infonnación Lazaron.

— y Comunicación. Revista de estudios gallegos.

Madrygal.

Militada. Revista de Cultura Militar

Clínicas Urológicas de la Complutense. —

— Coloquios de Paleontología. Observatorio Medioambiental.

— Compás de Letras. Política y Sociedad.

— Complutum. Revista Complutense de Educación.

— Cuadernos de Estudios Empresariales. Revista Complutense de Historia

— Cuadernos de Filología Italiana. de América.

— Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Revista de Antropología Social.

— Griegos e Indoeuropeos. Revista de Ciencias de la Informacion.

Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Revista de Filología Alemana.

— Latinos. Revista de Filología Francesa.

——

Cuadernos de Geología Ibérica. Revista de Filología Románica.

— Cuadernos de Historia Contemporánea. Revista de Filosofía.

— Revista de La Inquisícion.

Cuadernos de Historia del Derecho. —

— Cuadernos de Historia Moderna. Revista de Psicología del Lenguaje.

— ——

Cuadernos de Relaciones Laborales. Revista Española de Antropología

— ——

Cuadernos de Trabajo Social. Americana.

— Dicenda. Cuadernos de Filología lAispánica Revista General de Información

— Didáctica (Lengua y Documentación.

Literatura>. y

— Documentación de las Ciencias Revista Matemática Complutense.

— ——

de la Joformación. The Spanish Journal of Psychology.

Edita:

SERVICIO DE PUBLICACIONES

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

vicenectorado de Extensión Universitaria

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Cf

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DESCRIZIONE DISPENSA

Dispensa al corso di Lingua Spagnola della Prof.ssa Fermina Alvarez Alonso, all'interno della quale sono affrontati i seguenti argomenti: l'eresia nella città di Cartagena de Indias, le eresie luterane, calviniste e ugonotte, il tribunale dell'Inquisizione, i processi, le sentenze di condanna, le assoluzioni, i procedimenti sospesi e pendenti.


DETTAGLI
Corso di laurea: Corso di laurea in scienze politiche e relazioni internazionali (POMEZIA, ROMA)
SSD:
A.A.: 2011-2012

I contenuti di questa pagina costituiscono rielaborazioni personali del Publisher Atreyu di informazioni apprese con la frequenza delle lezioni di Lingua Spagnola e studio autonomo di eventuali libri di riferimento in preparazione dell'esame finale o della tesi. Non devono intendersi come materiale ufficiale dell'università La Sapienza - Uniroma1 o del prof Alvarez Alonso Fermina.

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