Esame di stato di liceo linguistico - 2003
Tema di: lingua straniera
Testo letterario – lingua spagnola
(comprensione e produzione in lingua straniera)
Un automóvil de acero inexorable
Al atardecer de un día de verano, con su traje blanco y su maletín negro, el señor Alcón, poderoso
financiero de mucho fuste y lustre –y digo esto no sólo porque fuera corpulento y lustroso, sino atendiendo
al enorme prestigio profesional que transpiraba su persona: era, digamos, un auténtico tiburón de las
finanzas–, volvía muy contento a su gran mansión conduciendo su automóvil, después de dar por concluida
una provechosa jornada de suculentas reuniones y voraces firmas. Cuando se disponía a entrar en el jardín,
observó junto a la verja de hierro, en la tapia encalada y erizada de vidrios que protegía sus dominios, un
graffiti hecho toscamente con spray negro y letras muy grandes que decía:
No aparcar
Se llama a la grúa
Sentado en la acera, debajo de esa inscripción, un niño con las manos todavía negruzcas, sonriente y
pobremente vestido, miraba fijamente al señor Alcón. Llevaba unas gastadas sandalias de goma y una
camiseta como una telaraña. No tendría los doce años, ni la piel muy blanca ni el pelo muy sedoso ni la
nariz respingona ni pecas ni nada de eso que distingue a los niños graciosos en los cuentos graciosos, pero
en sus grandes ojos negros bailaba una luz vivísima y en su sonrisa morena una convicción extraña y feliz.
Pegada a la tapia no había ninguna placa reglamentaria, ni municipal ni privada, que garantizara la
pertinencia y legalidad de la prohibición de aparcar, y aunque la tapia le pertenecía, el señor Alcón nunca
había aparcado allí su coche ni pensaba hacerlo, ya que tenía su propio garaje en la finca. Así que terminó
de cruzar la verja, dejó el coche en el garaje y regresó andando a la calle para encararse al niño sentado
debajo del aviso. Llevaba en la mano el maletín negro.
- ¿Tú has escrito eso, muchacho?
- Sí, señor. Nadie puede aparcar su coche aquí, señor. Si usted lo hace, llamaré a la grúa.