Don Juan Manuel
Ya en el siglo XIV el infante Don Juan Manuel sentó las bases de lo que sería la prosa narrativa castellana. En este sentido, nos interesa El conde Lucanor, libro en el que el autor aprovecha la rica tradición de las colecciones de cuentos medievales con intención moral para construir algunos relatos magistrales, que ejercen una gran influencia en la literatura posterior.
Su tarea en la formación de la prosa literaria castellana se manifiesta en otros libros de carácter expositivo, que sintetizan la mentalidad señorial de su tiempo:
- Libro del caballero y del escudero: en él, un viejo caballero transmite a un joven sus conocimientos acerca de lo que se consideraba el ideal masculino de la época.
- Libro de los estados: ofrece un mayor componente narrativo. Un rey pagano pretende que su hijo crezca sin conocer el dolor, pero la contemplación de un entierro le plantea una serie de interrogantes que un consejero le irá explicando, hasta provocar la conversión de padre e hijo al cristianismo.
- Libro de la caza: desvela los secretos del arte de la cetrería.
El nacimiento de la novela moderna
En paralelo con los cantares de gesta, surgieron en Europa las primeras novelas, llamadas romans. Se trataba de largas narraciones en prosa que ofrecían ciertas diferencias con los poemas épicos:
- El protagonista es un caballero que persigue objetivos individuales sin relación con los intereses de la comunidad.
- Su destinatario principal es el público cortesano.
- El tema principal es el amor, impregnado de los rasgos propios de la lírica trovadoresca: veneración a la dama y análisis de los sentimientos amorosos.
- Se trata de un género destinado a la lectura y por eso abundan monólogos, un vocabulario escogido y una sintaxis artificiosa.
Temas
Los narradores medievales toman sus argumentos de tres fuentes principales:
- La Antigüedad griega o latina, contemplada desde la mentalidad medieval.
- La materia de Bretaña o tradición artúrica, centrada en la figura del rey Arturo, los Caballeros de la Tabla Redonda y en sus peripecias amorosas y guerreras.
- Las epopeyas francesas protagonizadas por el emperador Carlomagno o emparentadas con la empresa colectiva de las Cruzadas a Tierra Santa.
Tipos de novela
En España, las grandes novelas europeas se fueron traduciendo o adaptando a lo largo de los siglos XIV y XV. Podemos destacar dos subgéneros narrativos principales:
Novela de caballerías
Se convertirá en la modalidad narrativa más popular de la literatura española clásica, finalmente ridiculizada por Cervantes en El Quijote. En los libros de caballería se ofrecen relatos que giran alrededor de las aventuras de un caballero andante.
El protagonista es siempre un ser excepcional que recorre bosques y castillos en busca de aventuras extraordinarias. El heroísmo y el amor a una dama le hacen triunfar sobre toda clase de obstáculos. Entre el inmenso caudal de libros de caballerías merecen destacarse tres títulos:
- Libro de caballero Zifar, escrito a comienzos del siglo XIV por Ferrant Martines, es un verdadero compendio de la narrativa medieval, al integrar gestas francesas, elementos artúricos, relatos procedentes de las colecciones orientales y consejos de carácter moral.
- Amadís de Gaula, aparecido en el siglo XV pero ampliado a principios del siglo XVI por Garci Rodríguez de Montalvo, fija los caracteres del género: un caballero guiado por los sublimes ideales de justicia, la defensa de los débiles y el amor a la dama se ve envuelto en múltiples aventuras que terminan con éxito.
- Tirante el Blanco, escrito en valenciano por Joanot Martorell, ofrece la imagen de un caballero fuerte y valeroso, pero dotado de cualidades humanas verosímiles, al margen de la exagerada perfección de otros héroes de los libros de caballerías.
Novela sentimental
Desarrolla una trágica historia de amor. Se trata de obras breves, en las que un sencillo argumento sirve de pretexto para analizar los variables sentimientos de los enamorados; para ello se introducen cartas, poemas y largos monólogos de los protagonistas.
En los libros sentimentales apenas hay acción: el argumento se reduce al análisis de las relaciones amorosas. Siguiendo el modelo cortés, el amor suele acabar de forma desdichada y es descrito mediante un lenguaje alegórico y abstracto.
El género florece a mediados del siglo XV, alcanzando su cima con Cárcel de amor, de Diego de San Pedro. Publicada en 1492, desarrolla los imposibles amores entre Leriano y la princesa Laureola, enturbiados por las calumnias del malvado Persio, también enamorado de ella.
Orígenes del teatro español
El teatro español tuvo un origen eminentemente religioso. Las celebraciones litúrgicas presentaban numerosos elementos de carácter dramático, como diálogos y cantos alternados, alguno de los cuales aún se conserva en la actualidad: es el caso de la lectura completa y dialogada de la Pasión de Cristo que se lleva a cabo el Domingo de Ramos.
Los tropos
El germen primero de las representaciones eran los tropos, ejecutados por los propios sacerdotes de forma breve: preguntas y respuestas en torno a distintos episodios de la vida de Jesucristo. Los más habituales versaban sobre:
- El anuncio del nacimiento del Mesías a los pastores o a los Reyes Magos.
- La visita al sepulcro de las Santas Mujeres.
- El llamado Ordo Prophetarum, en el que las figuras del Antiguo Testamento eran requeridas para testimoniar la divinidad de Cristo.
Las primitivas representaciones tenían lugar en el templo, mientras que las procesiones y festividades especiales como la Navidad o el Corpus servían de marco para la ejecución escénica.
Con el tiempo, la afición del pueblo demanda cierta autonomía al hecho teatral, con lo que se produce un doble fenómeno:
- Los textos se valen de la lengua romance, mucho más cercana a los espectadores.
- Las funciones salen del templo al pórtico de la iglesia e incluso a la plaza pública: se va gestando así el teatro profano.
El Auto de los Reyes Magos
El primer drama litúrgico conocido en la lengua castellana está fechado a finales del siglo XII y recibe el nombre de Auto de los Reyes Magos. Consta de 147 versiones de carácter polimérico y pertenece al ciclo de la Adoración de los Magos: comienza con sendos monólogos de los tres Magos, que expresan su decisión de ir a Belén; más adelante se escenifica el encuentro de los tres Reyes, que inician el camino, y la obra acaba con la entrevista con Herodes.
Después del Auto, hay dos siglos y medio de vacío en cuanto a producción dramática conservada. Sin embargo, llama la atención la diferencia entre la escasez de teatro litúrgico primitivo en Castilla, frente a la abundancia que se observa en los territorios del este peninsular. Ello se ha atribuido a dos causas principales:
- La Reconquista, que impidió una vida normal y tranquila en las ciudades cristianas.
- La tardía introducción en Castilla del rito romano, afecta a la liturgia mozárabe hasta el año 1080, la cual, con sus elementos literarios y musicales, favoreció la dramatización.
Los debates medievales
Algunos textos medievales se encuentran a mitad de camino entre la lírica y el teatro, y ofrecen una estructura dialogada en la cual dos personajes reales o alegóricos hacen debates sobre cuestiones sencillas. Su influencia se dejará notar en el teatro cortesano del siglo XV. Los tres debates medievales más relevantes son:
- Disputa del alma y el cuerpo, en la que una y otro discuten acerca de quién es más culpable de los pecados cometidos por el difunto.
- Razón de amor, con los Denuestos del agua y el vino, donde este último reprocha al agua que lo empeora al acercarse, en tanto que el agua se queja de que el vino marea a quien lo bebe.
- Disputa de Elena y María, que escenifica la discusión entre dos hermanas acerca de las excelencias de sus enamorados, que representan a las armas y las letras.
El teatro del siglo XV: La Celestina
El despertar del teatro en el siglo XV se produce a través de dos líneas dramáticas bien definidas y en ocasiones cultivadas por el mismo autor:
- El teatro religioso es heredero de los primitivos dramas litúrgicos. Su principal representante en la segunda mitad del siglo fue Gómez Manrique, cuyas obras están formadas por sucesivos monólogos con escasa acción dramática en torno al nacimiento de Cristo o las celebraciones de la Semana Santa.
- El teatro profano está escenificado habitualmente en las cortes nobiliarias. Aquí se sitúa Juan del Encina, considerado el padre del teatro español. Encina escribió una serie de églogas protagonizadas por pastores rústicos cuyas costumbres provocan la risa del público.
Don Juan Manuel
Ya en el siglo XIV el infante Don Juan Manuel sentó las bases de lo que sería la prosa narrativa castellana. En este sentido, nos interesa El conde Lucanor, libro en el que el autor aprovecha la rica tradición de las colecciones de cuentos medievales con intención moral para construir algunos relatos magistrales, que ejercen una gran influencia en la literatura posterior. Su tarea en la formación de la prosa literaria castellana se manifiesta en otros libros de carácter expositivo, que sintetizan la mentalidad señorial de su tiempo:
- En el Libro del caballero y del escudero un viejo caballero transmite a un joven sus conocimientos acerca de lo que se consideraba el ideal masculino de la época.
- El Libro de los estados ofrece un mayor componente narrativo: un rey pagano pretende que su hijo crezca sin conocer el dolor, pero la contemplación de un entierro le plantea una serie de interrogantes que un consejero le irá explicando, hasta provocar la conversión de padre e hijo al cristianismo.
- El Libro de la caza desvela los secretos del arte de la cetrería.
El nacimiento de la novela moderna
En paralelo con los cantares de gesta, surgieron en Europa las primeras novelas, llamadas romans. Se trataba de largas narraciones en prosa que ofrecían ciertas diferencias con los poemas épicos.
- El protagonista es un caballero que persigue objetivos individuales sin relación con los intereses de la comunidad.
- Su destinatario principal es el público cortesano.
- El tema principal es el amor, impregnado de los rasgos propios de la lírica trovadoresca: veneración a la dama y análisis de los sentimientos amorosos: se trata de un género destinado a la lectura y por eso abundan monólogos, un vocabulario escogido y una sintaxis artificiosa.
Temas
Los narradores medievales toman sus argumentos de tres fuentes principales:
- La Antigüedad griega o latina, contemplada desde la mentalidad medieval: la llamada materia de Bretaña o tradición artúrica, centrada en la figura del rey Arturo, los Caballeros de la Tabla Redonda y en sus peripecias amorosas y guerreras.
- Las epopeyas francesas protagonizadas por el emperador Carlomagno o emparentadas con la empresa colectiva de las Cruzadas a Tierra Santa.
Tipos de novela
En España, las grandes novelas europeas se fueron traduciendo o adaptando a lo largo de los siglos XIV y XV. Podemos destacar dos subgéneros narrativos principales.
Novela de caballerías
Se convertirá en la modalidad narrativa más popular de la literatura española clásica, finalmente ridiculizada por Cervantes en El Quijote. En los libros de caballería se ofrecen relatos que giran alrededor de las aventuras de un caballero andante. El protagonista es siempre un ser excepcional que recorre bosques y castillos en busca de aventuras extraordinarias. El heroísmo y el amor a una dama le hacen triunfar sobre toda clase de obstáculos. Entre el inmenso caudal de libros de caballerías merecen destacarse tres títulos:
- El Libro de caballero Zifar, escrito a comienzos del siglo XIV por Ferrant Martines, es un verdadero compendio de la narrativa medieval, al integrar gestas francesas, elementos artúricos, relatos procedentes de las colecciones orientales y consejos de carácter moral.
- Con el Amadís de Gaula, aparecido en el siglo XV pero ampliado a principios del siglo XVI por Garci Rodríguez de Montalvo, se fijan los caracteres del género: un caballero guiado por los sublimes ideales de justicia, la defensa de los débiles y el amor a la dama se ve envuelto en múltiples aventuras que terminan con éxito.
- Tirante el Blanco, escrito en valenciano por Joanot Martorell, ofrece la imagen de un caballero fuerte y valeroso, pero dotado de cualidades humanas verosímiles al margen de la exagerada perfección de otros héroes de los libros de caballerías.
Novela sentimental
Desarrolla una trágica historia de amor. Se trata de obras breves, en las que un sencillo argumento sirve de pretexto para analizar los variados sentimientos de los enamorados; para ello se introducen cartas, poemas y largos monólogos de los protagonistas.
En los libros sentimentales apenas hay acción: el argumento se reduce al análisis de las relaciones amorosas. Siguiendo el modelo cortés, el amor suele acabar de forma desdichada y es descrito mediante un lenguaje alegórico y abstracto.
El género florece a mediados del siglo XV, alcanzando su cima con la Cárcel de amor de Diego de San Pedro. Publicada en 1492, desarrolla los imposibles amores entre Leriano y la princesa Laureola, enturbiados por las calumnias del malvado Persio, también enamorado de ella.
Orígenes del teatro español
El teatro español tuvo un origen eminentemente religioso. Las celebraciones litúrgicas presentaban numerosos elementos de carácter dramático, como diálogos y cantos alternados, alguno de los cuales aún se conserva en la actualidad: es el caso de la lectura completa y dialogada de la Pasión de Cristo que se lleva a cabo el Domingo de Ramos.
Los tropos
El germen primero de las representaciones eran los tropos, ejecutados por los propios sacerdotes de forma breve, mediante preguntas y respuestas en torno a distintos episodios de la vida de Jesucristo. Los más habituales versaban sobre:
- El anuncio del nacimiento del Mesías a los pastores o a los Reyes Magos.
- La visita al sepulcro de las Santas Mujeres.
- El llamado Ordo Prophetarum, en el que las figuras del Antiguo Testamento eran requeridas para testimoniar la divinidad de Cristo.
Las primitivas representaciones tenían lugar en el templo, mientras que las procesiones y festividades especiales como la Navidad o el Corpus servían de marco para la ejecución escénica. Con el tiempo, la afición del pueblo demanda cierta autonomía al hecho teatral, con lo que se produce un doble fenómeno:
- Los textos se valen de la lengua romance, mucho más cercana a los espectadores.
- Las funciones salen del templo al pórtico de la iglesia e incluso a la plaza pública: se va gestando así el teatro profano.
El auto de los Reyes Magos
El primer drama litúrgico conocido en la lengua castellana está fechado a finales del siglo XII y recibe el nombre de Auto de los Reyes Magos. Consta de 147 versiones de carácter polimérico y pertenece al ciclo de la Adoración de los Magos: comienza con sendos monólogos de los tres Magos, que expresan su decisión de ir a Belén; más adelante se escenifica el encuentro de los tres Reyes, que inician el camino, y la obra acaba con la entrevista con Herodes.
Después del Auto, hay dos siglos y medio de vacío en cuanto a producción dramática conservada. Sin embargo, llama la atención la diferencia entre la escasez de teatro litúrgico primitivo en Castilla, frente a la abundancia que se observa en los territorios del este peninsular. Ello se ha atribuido a dos causas principales:
- La Reconquista, que impidió una vida normal y tranquila en las ciudades cristianas.
- La tardía introducción en Castilla del rito romano afecta a la liturgia mozárabe hasta el año 1080, la cual, con sus elementos literarios y musicales, favoreció la dramatización.
Los debates medievales
Algunos textos medievales se encuentran a mitad de camino entre la lírica y el teatro, y ofrecen una estructura dialogada en la cual dos personajes reales o alegóricos hacen debates sobre cuestiones sencillas. Su influencia se dejará notar en el teatro cortesano del siglo XV. Los tres debates medievales más relevantes son:
- Disputa del alma y el cuerpo, en la que una y otro discuten acerca de quién es más culpable de los pecados cometidos por el difunto.
- Razón de amor, con los Denuestos del agua y el vino, donde este último reprocha al agua que lo empeora al acercarse, en tanto que el agua se queja de que el vino marea a bien lo bebe.
- Disputa de Elena y María escenifica la discusión entre dos hermanas acerca de las excelencias de sus enamorados, que representan a las armas y las letras.
El teatro del siglo XV: La Celestina
El despertar del teatro en el siglo XV se produce a través de dos líneas dramáticas bien definidas y en ocasiones cultivadas por el mismo autor:
- El teatro religioso es heredero de los primitivos dramas litúrgicos. Su principal representante en la segunda mitad del siglo fue Gómez Manrique, cuyas obras están formadas por sucesivos monólogos con escasa acción dramática en torno al nacimiento de Cristo o las celebraciones de la Semana Santa.
- El teatro profano está escenificado habitualmente en las cortes nobiliarias. Aquí se sitúa Juan del Encina, considerado el padre del teatro español. Encina escribió una serie de Églogas protagonizadas por pastores rústicos cuyas costumbres provocan la risa del público. En sus últimas obras aparece una valoración del amor humano que anuncia ya la mentalidad renacentista.
La Celestina de Fernando de Rojas supone la culminación de la dramaturgia medieval y pone en evidencia la crisis de los valores tradicionales que se acentuará al pasar de la Edad Media al Renacimiento. De forma unánime está considerada una de las obras maestras de la literatura española de todos los tiempos.
La prosa del siglo XV
La prosa de entretenimiento tiene su origen en el siglo XIV y alcanza en esta centuria un desarrollo notable. Avances técnicos, como la invención de la imprenta y un mayor interés por la cultura, impulsado por el afán pedagógico del humanismo, produjeron un incremento considerable en el número de lectores. El latín y la literatura clásica se convirtieron a partir del reinado de Juan II de Castilla en el principal modelo estilístico de la prosa, caracterizada por una sintaxis y un léxico cargados de latinismos y alusiones culturales. Al mismo tiempo se observa la irrupción del lenguaje popular en los textos literarios.
El Corbacho del Arcipreste de Talavera, una divertida crítica contra el amor y las mujeres, está caracterizado por los refranes, las expresiones pintorescas y la imitación del habla cotidiana. Estilo culto y popular conviven en obras como La Celestina. En una época en la que el mundo feudal había sido reemplazado por el refinado mundo de las cortes y por el ambiente burgués de las ciudades, la nobleza mira con nostalgia hacia el pasado. Surge de esta forma una literatura de ficción en la que se recrea de modo idealizado el universo desaparecido.
La Celestina
La Celestina es la obra más representativa del siglo XV.
- Con ella se pone fin a la literatura medieval y se anuncia el Renacimiento.
- En la Celestina se encuentran reunidos.
El autor
- El idealismo amoroso procedente del mundo cortesano medieval y el ambiente burgués de las ciudades de la época.
- Los personajes de cuna elevada y el mundo de los criados.
- El estilo latinizante y retórico y las expresiones más coloquiales.
En la dedicatoria que precede a la Celestina, Fernando de Rojas afirma que encontró el primer acto escrito y decidió continuar la obra, que terminó en quince días de vacaciones. El autor del primer acto permanece desconocido. De Fernando de Rojas sabemos que nació en Puebla de Montalbán y que estudió en Salamanca. Allí leyó las obras latinas e italianas cuyo influjo se observa en la Celestina. Se ha dado demasiada importancia a este hecho en la interpretación de su obra. La descomposición moral y social de las ciudades, la angustia ante la vida y la actitud pesimista son rasgos atribuibles a la época, no elementos exclusivos de la mentalidad conversa.
Los problemas textuales
La primera edición conservada apareció en 1499, en Burgos. Llevaba por título “Comedia de Calisto y Melibea” y constaba de 16 actos, cada uno de los cuales iba precedido de un argumento o resumen.
A partir de la edición de Toledo, en 1550, se incorporan unos preliminares: la dedicatoria en la que Rojas declara ser continuador de una obra ajena y los versos del editor, Alfonso de Proaza, en los que se desvela el nombre de Fernando de Rojas.
Poco después, se imprimió una nueva versión ampliada, es decir, la Tragicomedia de Calisto y Melibea. En esta versión hay un prólogo en el que Rojas justifica la interpolación de 5 actos nuevos a petición de los lectores, que le presionaron para que alargara “el processo de su deleyte destos amantes”.
La fuerza del personaje de la alcahueta es lo que hará que finalmente la obra fuera conocida con el nombre de La Celestina.
El asunto
El eje narrativo de la obra son los amores entre Calisto y Melibea. Calisto, joven desocupado de buena familia, entra por azar en el huerto de Melibea, a la que inmediatamente declara la pasión que ha despertado en él, pero la doncella le rechaza. Aconsejado por su criado Sempronio, el joven decide recurrir a las artes de la alcahueta, Celestina. Pármeno, el criado inicialmente fiel de Calisto, previene a su amo en contra de la vieja, pero esta consigue su colaboración ayudando a seducir a Areúsa, prostituta compañera de Elicia, que a su vez es amante de Sempronio. Celestina se valdrá de su inmensa capacidad de persuasión y de sus artes mágicas para cambiar la voluntad de Melibea. Melibea toma la iniciativa y concierta una entrevista con Calisto. En pago por sus servicios, el galán regala una cadena de oro a Celestina, quien muere a manos de Pármeno y Sempronio por no haber querido compartir con ellos la recompensa. Los criados, cuando intentaban huir, fueron ajusticiados. Calisto continúa sus encuentros con Melibea hasta que una noche oye un alboroto al otro lado de la tapia del jardín. Calisto acude en ayuda de sus criados, pero en las prisas cae de la escala y muere. Melibea declara todo lo sucedido a su padre y, desesperada, se suicida arrojándose desde una torre. La obra se cierra con el lamento de Pleberio por la muerte de su hija.
La temática y la intención del autor
En La Celestina aparecen los tres temas que obsesionaban al final de la Edad Media:
- El amor.
- La fortuna.
- La muerte.
La perspectiva desde la que se tratan estos temas desborda los estereotipos medievales, anticipando el individualismo característico del Renacimiento.
Calisto se comporta como un joven irreflexivo y egoísta, que con el pretexto de servir y homenajear a su Melibea pretende satisfacer su deseo. Melibea no es la dama hierática de la poesía cancioneril o de los libros sentimentales: Melibea toma parte activa en todo el proceso y al final no se arrepiente de sus actos. Las parejas de criados ponen el contrapunto a la relación de los protagonistas. Aunque representan el mundo de las clases bajas, tampoco faltan los sentimientos entre ellos.
Los sucesos son gobernados por la fortuna, que al final conducirá a la muerte a muchos personajes. Pero no se trata de un azar caprichoso, sino que todas las acciones aparecen encadenadas del modo más verosímil:
- Celestina muere víctima de su avaricia.
- Sempronio y Pármeno pagan por los crímenes cometidos.
- Calisto es víctima de su atolondramiento.
- Melibea es consecuente con su comportamiento fuera de las normas del honor que regía la sociedad de la época.
La cuidadosa motivación de los hechos, ligados mediante relaciones de causa-efecto, hace aparecer las muertes finales como inevitables, creando así el ambiente propio de una tragedia.
El autor declara en el prólogo sus intenciones: él había escrito La Celestina contra los locos enamorados. La muerte de los personajes reforzaría la intención moralizante. La actitud de Rojas resulta ambigua debido al contenido erótico de la obra.
El género de la Celestina
La obra entera está constituida por diálogos. Fernando de Rojas siguió el modelo de la comedia humanística, un género nacido en las universidades italianas en el que imitaban el teatro de Plauto y Terencio, los creadores de la comedia latina.
Era un teatro creado para ser leído en voz alta. Desde el punto de vista actual, la obra presenta rasgos que la acercan a la novela, como su excesiva longitud o la existencia de escenas no dramáticas. La influencia de los libros sentimentales y el dibujo individualizado de los personajes, que van evolucionando con la trama, le da una profundidad más propia de la novela que del drama. La alternancia del estilo erudito y popular contribuye a dar verosimilitud a la acción. En los diálogos se encuentra una amplia variedad de registros, desde el lenguaje más elaborado, lleno de latinismos y figuras retóricas, a la imitación de los giros más populares.
“Celestina” es el ejemplo más destacado de este proceder, pues lo mismo es capaz de citar dichos de Petrarca y de los filósofos latinos en un alambicado discurso, que de engarzar refranes e insultos de índole populachera e incluso soez.
La extraordinaria riqueza idiomática y el medido uso de varios estilos sitúa a La Celestina por encima de la corriente latinizante y pedantesca que dominaba la prosa de la época.