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Análisis de La Regenta
Es su primera novela larga y su mejor obra. Es la obra maestra del naturalismo español y de toda la narrativa española.
Narra la historia de Ana Ozores, mujer muy joven, de la alta burguesía, casada contra su voluntad con don Víctor Quintanar, hombre bueno, mucho mayor que ella y regente de la Audiencia Territorial: de él recibe el apodo de “la Regenta”.
Ana, a pesar de su éxito social, vive insatisfecha con un marido al que no ama. Se siente atrapada en el ambiente provinciano de Vetusta y su vida, monótona y vacía, y su frustración por no ser madre, le lleva a la desesperación. Encuentra conforto en la religión: conoce a don Fermín de Pas, Magistral de la catedral, que se convierte en su confesor. Todavía, su insatisfacción vital la lleva a cometer adulterio con don Álvaro Mesía, el donjuán de Vetusta.
La relación entre los dos sale a la luz. El marido de Ana muere en un duelo con don Álvaro, que este abandonará la ciudad. La Regenta está abandonada por todos y repudiada por la sociedad, porque todos en Vetusta la consideran culpable de los eventos.
Estructura, ambientes, estilo y características
La obra se divide en dos partes de 15 capítulos. La novela es muy fuerte desde el punto de vista de la análisis psicológica. La obra está ambientada en la ciudad provinciana de Vetusta (nombre literario de Oviedo), considerada la verdadera protagonista de la obra. La ciudad y sus habitantes describen perfectamente la sociedad española de la Restauración.
Hay una sátira implacable de los comportamientos de la clase dominante (cleros, nobles, burgueses). El determinismo es muy potente en la obra: la influencia que el ambiente ejerce sobre los personajes es decisiva. El ambiente opresivo de Vetusta, las presiones sociales y la falta de libertad de sus habitantes para elegir su destino marcan el carácter naturalista de la novela.
El autor utiliza un estilo indirecto libre y el monólogo interior: son los personajes a hablar y a construir la historia. El estilo es muy moderno por la variedad de diálogos y la objetividad y la ironía. Clarín utiliza la analepsis o flashback (introduce un episodio del pasado) para presentarnos la infancia de los personajes (la soledad y carencias afectivas de Ana).
Temas
Personajes
La Regenta es un clásico ejemplo de novela de personaje colectivo (aparecen unos 150 personajes con una importancia gradual). El tedio y la lujuria son las constantes que dominan el comportamiento de los personajes. En la cerrada sociedad de provincia todo se repite hasta el aburrimiento.
Los principales personajes son:
Ana Ozores, la Regenta – Capítulo III
Ana, después de hablar con su nuevo confesor, don Fermín, vuelve a casa y se hace un examen de conciencia completo, en el que repasa su vida. Ana se desviste y se abandona sobre la cama y el contacto táctil la transporta a su infancia. Empieza una profunda reflexión: al pensar en la confesión general, recuerda su dolorosa infancia marcada por la falta de madre y de afecto. Evoca cómo de niña buscaba consuelo en su imaginación. Finalmente, avergonzada por su deriva emocional, vuelve al devocionario intentando recomponerse.
Fragmento de la Regenta – Capítulo XXVIII
La escena se desarrolla en la casa de campo de los marqueses de Vegallana, lugar al que había ido a pasar el día la aristocracia de Vetusta y donde les había sorprendido una tormenta. Entre los invitados están la Regenta y don Álvaro Mesía, que se encuentran solos en una galería.
Ana escucha por primera vez una declaración de amor apasionada de Álvaro y siente un placer intenso y nuevo, olvidándose de su matrimonio, su religiosidad y su posición social. Ana descubre un amor terrenal que le produce felicidad y libertad, diferente a la meditación religiosa que antes había experimentado. Álvaro insiste en que desea que Ana lo comprenda y no lo juzgue como libertino. Ana, fascinada, se siente atraída por su idealismo y por su desprecio hacia el “vulgo estúpido” de Vetusta.
El tema principal es el despertar amoroso y emocional de Ana Ozores ante la declaración de Álvaro: por primera vez Ana se deja llevar por un sentimiento pasional y terrenal que entra en conflicto con su moral, su matrimonio y sus creencias religiosas.
La Regenta describe la experiencia que está viviendo comparándola con la meditación religiosa.
La experiencia amorosa le resulta más auténtica, vital y natural que la religiosa. Con Álvaro no hay esfuerzo ni frío abstracto, sino placer inmediato: la Regenta empieza a inclinarse hacia el mundo de las pasiones humanas, alejándose del ideal religioso y moral que había intentado seguir.
Los buenos vetustenses – Capítulo XXX
Tras la noticia de la muerte de su marido, Ana cae en un terrible estado de tristeza y sufre dolorosamente ataques de nervios que lo obligan a quedarse en la cama. Mientras tanto, en Vetusta el escándalo ha despertado la ciudad y todos sus habitantes critican en público los mismos vicios que ellos mantienen en privado: Ana se convierte en un símbolo de inmoralidad y es abandonada por todos.
Crítica social y moral: La ciudad, que se vanagloria de su respeto por la moral y la tradición, en realidad se deleita con los escándalos y disfruta del sufrimiento ajeno, escondiendo hipocresía, envidia y curiosidad morbosa. Los que participan al juicio moral mientras sienten secretamente envidia o placer y practican los mismos vicios. El escándalo es tal porque interrompe la monotonía de la ciudad y rompe la tradición de “crímenes silenciosos”.