Bécquer - Rimas
Sus composiciones en verso han sido publicadas póstumamente en las Rimas, un papel primordial en la lírica española, por lo que Bécquer es considerado el primer poeta contemporáneo español. Son un total de 86 poemas divididos en cuatro grupos, según el tema.
XI
Tres mujeres se presentan al poeta, cada una simbolizando un tipo distinto de amor.
Estos dos tipos de mujer son rechazados por el poeta. En cambio, persigue la tercera mujer, intangible, etérea, la que no le ama = amor idealizado e imposible.
Ella no pertenece al mundo real: es etérea, irreal, pura abstracción, una figura idealizada que no puede corresponder al amor del poeta. La elige porque simboliza el amor perfecto.
XVII
La rima presenta un momento de exaltación emocional provocado por la mirada de la amada. Bécquer transmite cómo un instante de amor correspondido transforma por completo la percepción del mundo y del propio sentido de la vida.
XXIII
Bécquer expresa con extrema la intensidad del deseo amoroso. Presenta cada gesto de la amada (una mirada, una sonrisa) como un regalo que él estaría dispuesto a pagar con algo inmenso (“un mundo”, “un cielo”), hasta a confesar que no sabe qué daría por un beso, porque cualquier cosa sería insuficiente.
XXXVIII
El poeta presenta la idea de que todo en la naturaleza tiene un destino claro y previsible (“Los suspiros (aire) vuelven al aire”, “Las lágrimas (agua) vuelven al mar”).
Todavía, no existe una explicación para el fin del sentimiento amoroso: no sabemos adónde va, cómo desaparece ni por qué. El poema se convierte en una reflexión melancólica y filosófica sobre la pérdida amorosa y la desaparición del sentimiento.
XLIX
Bécquer presenta un encuentro inesperado con una mujer amada del pasado. Ella pasa junto al poeta sonriendo, lo que provoca en él un sentimiento de desconcierto y dolor y se pregunta: ¿cómo puede reír si él sigue sufriendo?
El poeta en la primera estrofa interpreta la sonrisa de ella como indiferencia. En la segunda estrofa reconoce que él también sonríe, pero su sonrisa es solo “máscara del dolor” y realiza que posiblemente la mujer también sonríe para ocultar su propio sufrimiento.
En conjunto, la rima encarna perfectamente el espíritu del tercer grupo de las Rimas: el del desencanto, la amargura y la tristeza tras el fracaso amoroso.
LIII
Es una de las composiciones más conocidas de Bécquer. Refleja con intensidad el dolor del amor perdido. Cada estrofa presenta un elemento de la naturaleza (golondrinas, madreselvas, palabras de amor) que volverá, pero contrapuesto a algo único e irrepetible que no regresará jamás. Este contraste crea un tono profundamente nostálgico y trágico.
El poeta expresa que, aunque la vida continúa y otras personas ocuparán su lugar junto a la amada, el amor que él sintió (intenso, verdadero, casi sagrado) es irrepetible.
Expresa principalmente: tristeza y nostalgia por un amor perdido que no regresará y resignación y desengaño (acepta que la naturaleza y la vida continúan, pero su relación no).
Hay una frase muy famosa de Bécquer: “Volverán las oscuras golondrinas”. Las golondrinas simbolizan la fugacidad del sentimiento amoroso, lo irrepetible del amor perdido, de aquello que, aunque la vida traiga nuevas experiencias, no volverá nunca más.